Wednesday, October 21, 2009

Pacto entre caballeros

Me pregunto qué sentirá el poeta cuando se arranca en la primera estrofa. Siempre es difícil empezar, es por eso que cuando escribo termino con el comienzo.

Cuando trato de escribir de lo que siento mis pocos lectores me recriminan que escribo en tono muy serio. Es por eso que algunos posts están tan faltos de comentarios. Como tal vez, por mi temperamento, prefiera que mis penas queden huérfanas de consuelo.

Acostumbrado a nadar contra corriente, y consciente de lo atrevido de la comparación, me decanto por el teatro antes que por las películas de acción. Porque tal vez sus efectos especiales se los lleve el viento, y lleguen hasta mis oídos, cuando tras un reflexivo diálogo entre dos grandes, Héctor Alterio le dijo a José Sacristán aquello de “yo no soy tu padre, pero tú sí eres mi hijo”. Definitivamente me decanto por los escenarios austeros, un cara a cara con el éxito o el fracaso del actor con un jurado que le ponga nota con sus aplausos.

Fiel a mis costumbres, robé tiempo a las hadas que habitan  los sueños para compartir, esta vez sin vinos pero sí con cervezas,  unas reuniones del hampa que llevaban tiempo regateando noches al calendario. Faltó un mate que rematara las empanadas y el vacío argentino. ¡Y hasta tuvimos que dar las gracias a las plumas que nos patrocinaran cierta velada!. Debo mencionar, además, cierto mensaje que me dejó sin habla y una sonrisa de imbécil en la cara. Parco como soy en alabanzas, tardé mis horas en reaccionar y dar las gracias con palabras. Hay cafés que duran un suspiro, pero a veces con eso basta.

Firmamos un bonito final en la estación del norte justo ayer por la tarde. Otro lunes de despedida. Unos labios que se miran y unos brazos que se agitan. Noche de guardia, mañana de parto y a la cama. Tal vez algún día encuentre palabras con que relatar los ciento y pico partos que me haya explicado llegado el momento.

La espera se hace más amena con las risas de Alejandro. La noche se pone seria cuando confesor y confeso se sientan lejos de los confesionarios y charlan y se indizcan y, al terminar la noche, marchan a meditar en silencio.  Salió el título por casualidad, hablando de política. Me vino la inspiración, si esto está inspirado, mientras regresaba a casa.

Hoy tuve unas palabras con alguien que me recriminó por no ocupar la butaca en un concierto. Hoy reflexioné de una conversación de hace ya algún tiempo. Hoy volví a la carga con mis proyectos. Hoy volví a soñar despierto.

Hoy tuve, además, una llamada telefónica confirmando que estará conmigo tratando de cazar alguna sonrisa en el palau de congresos allá por noviembre escuchando a Sabina, en su nueva gira de Vinagre y Rosas.  Se me hace tarde para ir a la cama. Tal vez mañana sonría la fortuna. Mientras tanto buscaré una sábana con que abrigarme el alma.

Posted by magras at 00:24:23 | Permalink | Comments (7)