Perdonen la tristeza
“La grandeza de tu corazón siempre perdurará en nuestro recuerdo.”
Hace hoy catorce años el cielo rugía y lloraba mientras lo miraba impasivo desde la puerta que daba a la calle. Aislado en mis pensamientos. Trataba de ordenar mis recuerdos. De ocultar mis emociones. De no llorar al silencio.
Hace hoy catorce años que ví derrumbarse a mi padre. A oscuras en el comedor. Él no sabe que yo lo miraba desde mi habitación. Tal vez no se pueda buscar consuelo en el absurdo.
Hace hoy catorce años mi hermana lloraba y me mandaba a la cama a eso de las seis de la mañana. Me engañó y me mandó al instituto como mi hermana mayor que era. La que llevaba el mando de la casa cuando mis padres no estaban. Habían ido al Puerto porque habían ingresado a mi tío Ángel, me dijo. Aquella mañana llegaba a casa pensando en él. En que esa tarde iríamos a verlo.
Abrí la habitación, que estaba cerrada, y vi la ropa sobre la cama. Esa escena la había vivido hacía escasos siete meses, cuando la despedida de mi abuela. Arrojé la mochila al suelo y fui corriendo a la habitación de mis padres. Mi padre me dio la noticia mientras su voz se iba apagando. Mi primer reflejo fue sentarme en su cama, y al descubrir una lágrima que bajaba por mi mejilla, huir de su consuelo.
Hace hoy catorce años y unas horas mis lágrimas se mezclaban con las gotas de lluvia de un cielo gris a la puerta del tanatorio. Apenas pude mirar su cuerpo sin vida unos segundos, abrazarme al marido de la luchadora que me recibió llorando, y salir a rumiar mi dolor donde nadie pudiera verme, donde nadie pudiera molestarme.
En el momento de su despedida, desde la tercera fila, observaba aquel trozo de madera. Miraba a mi abuelo, arropado por dos hijos derrumbados como él. Miraba con pena a mi tía y no dejaba de pensar en su hija. Trataba de encontrar sentido a la vida y acaso a su justicia. Fue mi abuelo quien rompió el silencio con un grito de despedida en el cementerio…
Dejó en su legado aquella sonrisa, su paciencia con los pequeños, una revancha de una partida de ajedrez y muchísimos recuerdos.