Thursday, April 23, 2009

¿Qué me importa la liga ahora?

No voy a cambiar de chaqueta como hicieron tantos amigos míos culés que crecieron con el dream team de Cruyff. Pero no puedo pasar por alto que tal vez algún día pueda contarle a Alejandro que yo vi jugar a uno de los mejores equipos de la historia del fútbol.

Lo del Barcelona no tiene sentido. Los veo jugar y de verdad que me divierto, no sé como se puede parar a un equipo en gracia como éste. Desquicia a la defensa con un juego que marea al rival, mero espectador de lujo que sin pagar entrada los ve jugar de tú a tú.

Aunque sigo sintiendo esa pequeña esperanza de dar la campanada el sábado en Mestalla, no dejo de pensar que tal vez vaya al campo a ver una apisonadora pasar por encima de mi equipo, ahora que está levantando el vuelo, por cierto.

Los que me conocen ya saben lo que pienso de esta temporada. De como de la noche a la mañana uno puede olvidarse de jugar a fútbol, y empieza a contar partidos por derrotas, hasta que un día, nadie sabe como (será el dinero…) vuelven a jugar y ganan, y hacen goles, y ofrecen juego… Pero viene el Barcelona y hay mucho en juego, tanto que a veces me pregunto hasta qué punto hemos llegado que todo vale con tal de ver ganar a tu equipo.

Soy valencianista, ése equipo tachado de llorones porque cada vez que juega en el Bernabeu trae polémica, un partido rancio y que, aunque la historia no acompañe, de un tiempo a esta parte, los puntos no siempre se quedan en casa. Pero siempre hay reproches para los árbitros. Si este año me indignó el penalty que cometió Pepe (o Cannavaro, ya no recuero quien se lo hizo al Valencia y quien al Villarreal en dos jornadas consecutivas que bien podrían haber decidido ya esta liga) otro año fue el penalty riguroso de Marchena a Raúl, y otro el juego sucio de Albelda, tachado de poco menos que criminal durante días en la prensa viendo las escalofriantes escenas de sus entradas a hacer daño…

Tengo amigos del Real Madrid y del Barcelona, y cuando sale  el fútbol a debate hay reparto casi por igual para todos. El que no acusa de que le favorecen los árbitros acusa de que el otro llora, y luego, como si quisieran retarse a ver quien la tiene más grande, empieza el recuento de robos y regalos arbitrales… Y siempre igual, y nunca hay acuerdo.

Hace algún tiempo me tacharon de antimadridista porque me quejé en un foro entre amigos alrededor de unas cervezas que estaba harto de que todas las cadenas de televisión, privadas, aunque de ámbito nacional, hablaran de lo bueno que es el R. Madrid aunque pierda, y que antes que decir que el Valencia ha pasado de ronda en la Champions había un par de noticias del Madrid, porque por todos es sabido que vale más saber que han rapado el césped el Santiago Bernabeu al uno que que un equipo de segundones ha pasado de ronda en Champions y que ahora sí, no les queda más remedio que televisar sus partidos… Recuerdo que por aquel entonces me justificaron que la audiencia que da televisar al Madrid es mayor que la que da televisar al Valencia, lógico. Pero no entiendo por qué, siguiendo ése argumento, sí que podía ver esta temporada y la pasada partidos del Villarreal o del Sevilla, si estadísicamente está demostrado que el Valencia es por número de aficionados, socios y peñas, el tercer equipo de España (con todos mis respetos a los del Atleti, que siguen con su protesta de que el tercer equipo por clasificación histórica de puntos deberían ser ellos si siguiésemos puntuando las victorias de dos puntos, en lugar de tres como se hace actualmente).

Pues bien, éste post es para volver a mostrar mi indignación para con la prensa. No es que me quiera declarar antimadridista porque por todos es sabido que prefiero a Florentino que a Laporta con sus gestiones nacionalistas. Pero lo de la prensa y la televisión clama al cielo. Estamos viendo jugar a un equipo que sigue vivo en todas las competiciones. Que tiene opciones de ganarlo todo y ganarlo bien, y es noticia de segunda página. Antes vemos, leemos, escuchamos, que el Madrid lleva no sé cuantas victorias consecutivas (sin restarle el mérito que merece, pero es que el campeón es el que más puntos tiene, y algo me dice que marcar 92 goles, tener 81 puntos, suma y sigue, es motivo de elogio). Escuchaba la machada que hicieron ayer de parar un penalty y a la jugada siguiente convertir la pesadilla en un sueño y me hacía gracia. Escuchaba el otro día decir que al Barcelona le regalaron el partido contra el Recre los árbitros, e indignarse a la semana siguiente cuando Guardiola recordaba que unas veces te dan y otras te quitan, y sin embargo éste Barcelona es capaz de ganar aun cuando no le pitan los penalties ni le dan validez a goles legales… Y no deja de hacerme gracia.

Pero lo de las imágenes del otro día en el Bernabeu no tienen calificación sino de salvajada. Me da lo mismo la liga, ahora eso no es importante. No se puede consentir que un jugador actúe como hizo Pepe y pretender justificarlo como hizo Juande diciendo que quería pegar patadas al aire (igual que el puñetazo, tal vez quería matar una mosca que pasaba por allí y se topó con la cara de un compañero rival) y para colmo hablar de falta de respeto por tirar un penalty a lo Palenca (cosa que no entiendo donde está la falta de respeto, cualquiera que vea el penalty original entiende que fue una forma diferente, innovadora y arriesgada de tirar un penalty, y esta vez al Getafe le salió mal)… después de ver como Marcelo se burla de un jugador… Eso sí que es una falta de respeto.

Me indigna ver a determinada prensa deportiva que lleva tiempo tomando cariz sensacionalista. Sólo falta que publiquen una encuesta para proponer a Pepe en el próximo santoral deportivo. Aun tendrá que ir Casquero a pedirle perdón por no dejarse golpear más. Y todo ello si tenemos en cuenta que es la misma prensa que ha tachado de sanguinarios a los Albelda, Ayala, Marchena, Javi Navarro o Pablo Alfaro . No sin falta de razón, por cierto. ( por no recordar a algún que otro crack como Ronaldinho o Zidane que sacaban los codos a pasear…)

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Wednesday, April 15, 2009

Relatos de Semana Santa

Es miércoles y el cielo se ha tornado de un color gris que me recuerda por qué desde niño era ése mi color preferido. Caen algunas gotas que desafían a la primavera. Y el paisaje, tan de hojas rojas, con sus flores escondidas bajo la tierra o Dios sabe donde. Y los árboles, desnudos, parece que hablen del otoño que está por llegar.
Es como si Valencia estuviera vacía. No hay nadie por sus calles, y pasear por Viveros se convierte en un privilegio. Sólo unos pocos ancianos comparten sus palabras. Tal vez no tengan un lugar donde pasar la semana santa. Tal vez estén cansados de viajar… Sólo unos pocos pasean bajo un cielo que amenaza con romper a llorar y bañar las palabras que cierto poeta rezaba de éstas las tierras que los valencianos no han de rasgar, sino acariciar como se acaricia a una muchacha.
Resulta melancólico y romántico casi por igual ver los columpios, otrora hartos de risas y de niños, palidecer en el olvido de una infancia muy feliz, recordada recientemente en las palabras de un genio al que quiero y admiro.

El jueves amaneció como el despertar de un sueño, con los besos y abrazos todavía presentes en el recuerdo, ausentes en el presente.
Un paseo en coche que cruzara una parte de las españas. En el camino, el sol, coqueto, se reflejaba en las aguas de un mar sosegado. Todo sigue igual… Sagunto, Segorbe y mi recuerdo. Nada ha cambiado… Teruel, Albarracín, Cella, Santa Eulalia, Pozondón…  ¡Y por fin el pueblo!
Paseando por los alrededores de la casa que un día los ancianos bautizaron como el chalet valenciano en honor a mi iaio. Las vistas invitaban a la reflexión, al descanso, aunque el descanso no siempre sea sinónimo de Alustante. El sol, todavía en lo alto, parecía disfrutar conmigo del paisaje hasta donde la vista alcanza. Como si no existiera el mañana. Como si el presente se detuviera para dar paso a lo eterno. Cargado de recuerdos de infancia. Entremezclados con historias que nunca llegué a vivir, pero que me hubiera gustado hacerlo.

Ha sido una semana santa extraña. Con ilusiones sin final feliz por  no sé qué paisaje invernal. Faltó el calor de los de siempre, que no impidió sin embargo mantener la rutina de cerrar hontanar temprano. Extrañé la ausencia del sol en el camino a casa todas las mañanas. No porque no estuviera. Dicen que unas nubes cargadas de nieve lo escondían, tal vez detrás de las montañas.

Posted by magras at 00:43:56 | Permalink | Comments (4)

Tuesday, April 7, 2009

Días raros, como el tiempo

Hace días que observo pasar las horas sin demasiada ilusión, ni demasiada apatía. A mi alrededor suceden cosas que no dependen de mi, y mis pensamientos y mis sentimientos deambulan por el tiempo viendo pasar las horas sin que a veces palpite mi corazón por un simple sentimiento.

Otras veces, en cambio, despierto de este letargo y desearía tener presentes a todas esas personas a las que les debo un beso, un abrazo, un gesto que les diga lo que les echo de menos.

No sé cuando se detuvo el reloj, cuando comenzó a contar de nuevo. Siempre tuve claros mis valores y es por ello que proyecto esa introspección en los que quiero.

Tal vez necesite ese descanso en el pueblo casi tanto como los abrazos que entre semana me son confiscados.

Posted by magras at 23:52:23 | Permalink | Comments (2)