Sunday, March 29, 2009

Silencio

Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura
que despiertes la furia del pálido y del frío,
de sur a sur levanta tus ojos indelebles,
de sol a sol que suene tu boca de guitarra.

No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,
no quiero que se muera mi herencia de alegría,
no llames a mi pecho, estoy ausente.
Vive en mi ausencia como en una casa.

Es una casa tan grande la ausencia
que pasarás en ella a través de los muros
y colgarás los cuadros en el aire.

Es una casa tan transparente la ausencia
que yo sin vida te veré vivir
y si sufres, mi amor, me moriré otra vez.

Pablo Neruda                                                      

Siempre me gustó jugar con las palabras. A veces escribía en un cuaderno que hiciera las veces de bitácora. Dictaba ripios malsonantes que luego leía en silencio. Les daba un minuto de gloria para nunca más volver a leerlos. Los guardaba, no recuerdo muy bien donde, y los dotaba con el don de lo eterno, ahí escondidos, sin hacer ruido, esperando su momento en que vieran la luz de nuevo para leerlos en silencio.

Nunca supe escribir. Tal vez por ello nunca me propuse tomármelo en serio. Con el avance de las tecnologías hice gala de lo mío y convertí la pluma en un teclado, la hoja en un folio plasmado en una pantalla, las mismas palabras.

Me gusta jugar con las palabras. Combinarlas con mayor o menor acierto. Como si de montar un rompecabezas se tratara. Me gusta el reto de buscar la palabra precisa para describir lo que pienso. Aprender nuevas formas de decir te quiero.

Hace un par de días que suspiro silencios. Bastó un segundo para acallar mi vanidad y con ella mis pensamientos, que no dejaban de viajar en el tiempo. Y mi corazón, que se paró por un momento, resquebrajado por alguna parte, tratando de recuperarse.

Hace un par de días que busco en vano palabras con que animar a alguien. Pero es inútil, no sé, no lo entiendo. Llevo tanto tiempo jugando a ser ése aprendiz de brujo que esperaba decir algo bonito llegado el momento. Palabras de ánimo, de apoyo, que trataran de explicar mis sentimientos. Pero de nada sirve si llegado el momento sólo me salen suspiros y una mirada vacía y piadosa que trata de hablar por mi, de decir que lo siento. Y un abrazo en que nos fundimos para detener el tiempo, como sellando la amistad y hacer del pacto un eterno.

Habló Neruda y reinó el silencio, sólo roto por el llanto y el duelo.

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Thursday, March 26, 2009

¡Trato hecho! Lo veo y sumo unas palabras

Es tarde incluso para mi, que llevo días durmiendo poco porque en la cama siento que me sobran horas y trato de arrancarle unos minutos a la luna furtiva para saborear un poco más lo dulce y lo amargo de la vida.

Sólo quería leer algo bueno antes de acostarme, pero las primaveras vinieron pochas en las palabras que inspiran un silencio que me hace reflexionar sin decir nada. Llevo días esperando unas palabras que me hagan pensar, divertirme en el sitio de mi recreo. Pero he jugado en tantos patios que quizá por ello no acierto en cual tengo que buscar…

Sólo quería leer un poco de prosa, porque el poema que he recibido ya lo he desgastado… Me pregunto cómo se entonará, por cierto… Me pregunto si sabrá aun mejor si lo endulzo con un poco de mate amargo.

Sólo quería compartir una felicitación por el trabajo bien hecho, por el ejemplo, una vez más, del resultado del esfuerzo.
Sólo quería compartir un café con vistas a la playa, empapado de un sol que anuncia no sé qué primavera.
Sólo quería compartir una conversación amiga al otro lado del teléfono, un mensaje que me da las gracias.

Lo voy a intentar, dormir sin sueño no es mi especialidad. Me deja tiempo para pensar…

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Monday, March 23, 2009

Fin de la fiesta

Terminaron unas fallas un tanto curiosas para el abajo firmante. Solitarias a ratos, repletas de cariño por otro lado. Me gusta la sensación de ser natural del mediterraneo cuando veo a turistas pasar, comentando las fallas, preguntándose qué pasará con el monumento si llueve, escandalizándose ante el ruido de los petardos, o su admiración cuando ven un castillo, porque me hace comprender que lo que para mi es ya una rutina para alguien es especial.

Este año Lena sólo ha sido fallera por un día. Tiene gracia, ella vive la fiesta y la disfruta como buena fallera mientras yo, a falta de un plan que me invitara a salir del ruido y la gente, me resigno a pasarlo lo mejor que se pueda. Este año, decía, no pudo desfilar el día de la ofrenda. Y esa tarde pensé en ella además de en mi iaio que, de vivir todavía, a buen seguro que habría venido a Valencia a ver a su cheperudeta envuelta en flores. Y a buen seguro que le habría regateado un par de ruegos con tal de acompañarlo para, juntos, mandarle un beso a mi fallera por la calle de la Paz.

Empezó la fiesta en fin de semana. No muy lejos, junto al palancia, un derbi que se llevaron los romanos amenazaba con perturbar el descanso a Mozart. Para entonces las fallas de sección especial ya estaban plantando con el objetivo de llegar a tiempo, y a gusto de un servidor, la falla del Pilar apuntaba a hacer algo grande.

Tras dos noches en la mejor compañía una despedida en la estación del norte y un regreso a casa dando un paseo para encerrarme en ella por dos días. Se puede decir que los echaba en falta…

A causa cierto dolor no quise saber nada de las fallas hasta que una tarde alguien vino a por mi para sacarme de casa. Y nos encerramos en los bares, con una cañas que se toman frías, y allí, compartiendo historias y risas, fueron sumándose invitados para cenar y conversar un rato. Alguien capaz de devolver una sonrisa merece mis respetos. Si además, cuando lo conoces, se gana mi admiración, sólo puedo decir que fue un placer y que no me sentí extraño compartiendo cartel entre sus amigos recién llegados.

Y para cartel el de San José. Ponce puso el colofón a la fiesta taurina y hasta hizo de este ignorante de la tauromaquia que aplaudiera la faena. Puerta grande en su plaza.

Han pasado las fallas sin apenas ruido. Se echó en falta un poco de viento para la nit del foc, la mejor que he vivido, la mejor que he compartido.Han pasado las fallas y aunque no hayamos visitado el valle. Aunque no hayamos tocado el cielo en el lugar donde se fabrica el frío. Aunque Lena no haya podido estar en la cremà, he descubierto que para ser feliz basta con tener a los míos cerca.

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Wednesday, March 11, 2009

Corazones

Vuelvo a escribir de sentimientos. Envuelvo mis palabras en un halo de misterio, lo sé y lo siento, pero es la única forma que encontré de describir lo que siento sin contar en quien pienso. Sé que alguno se extrañará por utilizar tantos diminutivos. Por todos es sabido la manía que les tengo.

El as de corazones ha perdido el ritmo de sus latidos. Taciturno, ya no bombea con fuerza. No al menos como lo hacía antes. Lleva tiempo soportando presión, dolores de otros corazones. Ha bombeado por corazones enfermos. Ha hecho el latido de dos por tanto tiempo que se había olvidado de latir para sí mismo. Lo han atropellado, pisado, pinchado y hasta lo han ignorado, poniéndolo en el punto de mira de todas las críticas. Ha llorado, yo lo he visto, aunque no me lo ha dicho… Si hasta la fortuna ha urdido un plan para dejarlo latir, malherido, en soledad. Sé que sufre aunque no lo diga. Harto de que le hieran con las palabras de quien tal vez no sepa cuanto necesita de sus latidos. Eso al menos rezan sus palabras que no lo echan de menos. Lo que más me sorprende es lo rápido que se levanta. Hoy especialmente ha dictado unas palabras que me hacen sentir humilde y, si cabe, aun más fuerte.

Sé de otro corazón que está malito. No me lo ha dicho, pero conozco demasiado bien su manera de pensar como para saber que hoy especialmente está dolido. Denuncia el abandono del hogar a un corazón viejito y cansado de latir, si aun pudiera sentir el latido que tanta compañía le hizo. Pero hay más motivos. Yo los sé, pero no se lo he dicho… Y él ríe, y es fuerte y valiente, y lo que es peor, no ha dejado lugar a interesarme por él sin antes saber como latía el mío.

Hay un corazón que vive dentro de otro. Y cada día gana más peso. Ya queda poco para descubrir el misterio.

Pero hay algo más. Hay 36 corazones, suma y sigue, que han visto lo primero dos enormes ojos verdes, y unos labios que dibujan la sonrisa y guardan mi pecado y esconden el blanco de unos dientes que hasta rotos son los mejores que he probado. Y es parte de mi latido. Bombeando siempre fuerte aunque ahora se agite nervioso por un examen a mi juicio innecesario.

Mientras, hay corazones que se aventuran en esto de los blogs, que no por consejo mío, caducado hace ya algunos años… No sé, quizá carezco de galones para aconsejar a un maestro en la Palabra. Pero como no hay mal que por bien no venga, he descubierto una nueva faceta de alguien a quien admiro. Poder viajar a través de las palabras es un don del que muchos carecemos.

Mientras, mi corazón se queda un poco solito, al menos de momento. Me voy a buscar cobijo a la posada del deseo que me han dicho que hay un asiento vacío.

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Thursday, March 5, 2009

Como en las bodas de Caná

No se ha obrado el milagro, pero casi. Y es que hasta el peor vino sabe bien si se trabaja con buena conversación.

No estaba prevista tan buena compañía, pero los mejores momentos vienen cuando menos te lo esperas.

Allí estábamos los tres, con motivo de un trabajo y una amistad (no alcanzo a valorar en qué medida trabajo, pero sé que hubo mucho de amistad) nos juntamos para improvisar una cena bañada en copas de oro y sangre y hasta unas hierbas que no pueden hacer daño a nadie.

Hacía tiempo que no nos juntábamos. Tan solitos, tan a gusto, tan nosotros mismos… Hacía tiempo que el hampa no deambualaba a sus anchas tan lejos de sus tierras, tan distantes, tan parejas.

Y… ¿qué decir que ya no sepan? que es cierto que los envidio, aunque no con el pretexto en que les justifico. Los admiro desde su imperfección aunque no encuentre en ellos defecto.

Que no se vive mal lo dirán los que no conozcan la pensión de los sueños rotos que queda al otro lado de la avenida, donde cada habitación esconde un pecado.

Que no se vive con prisa se lo dirán a mi hermano. Triste vida de disoluto cuando, cada mañana, lamenta y maldice mi estampa, y se acuerda de cierto marqués de no se qué y sus cosechas… Eso al menos reza en la etiqueta. Lo demás… fatuas palabras que salen a medida que llegamos al fondo de la botella.

Posted by magras at 00:26:47 | Permalink | Comments (6)