Thursday, February 26, 2009

Ojalá no nos incomoden los sofás

Ojalá hubiéramos tenido una guitarra. Y un trovador cerca. Un amigo quizá, tal vez Pablo.

Ojalá mi hermano hubiera predecido ése ambiente cálido, acogedor, un foro de amigos compartiendo algo más que vida, y se hubiera prevenido con unos puros.

Ojalá hubiera durado toda la noche, y nuestro amigo de la barra hubiera brindado con nosotros esos chupitos que a modo de promesa nos inviten a regresar pronto.

Ojalá hubieran sido más copas, un poco más cargadas, y la noche hubiera seguido corriendo despacio, ajena al tic tac del reloj, descuidando el deshielo en una copa de cardhu.

Ojalá el aquelarre hubiera durado un poco más… Que las palabras no hubieran dado paso al silencio. El reloj al canto del gallo.

Pero no está bien pedirle más a la felicidad, basta con pedirle otra oportunidad para repetir de nuevo. El mismo sillón. Distintas palabras. La misma gente y esa buena armonía.

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Wednesday, February 25, 2009

La herida que cicatrizó

Hay palabras capaces de hurgar en los sentimientos. Palabras que hieren hasta de muerte, lanzadas con absoluta precisión.
Algunas son públicas. Son cobardes pese a no ocultar el remite. Son palabras que tiran a dar sin acuse de recibo.

Hace ya mucho tiempo que dejé de escribir. Un buen día me senté muy sereno en mi escritorio. Envolví el fondo con una voz rota que sólo sabe entonar Sabina. Ambienté la paz del momento con una barita de incienso. Observé la habitación, austera, oscura, con mis recuerdos, y entonces, agaché la mirada hasta el infinito de un folio vacío, blanco, puro.

Empuñé mi roller y con él sus recuerdos. No tiene nada que lo haga diferente a cualquier bolígrafo pero le tengo un cariño especial. Empuñé mi roller… Y no pude escribir nada.

No sé, a veces creo que me quedé sin tinta. Otras, que quizá no valiera la pena conservar folios vacíos, acaso un escrito deja de serlo si no tiene quien lo lea.

Por eso, desde entonces, escribo palabras rotas en un blog. Hablo de lo que pienso, de lo que vivo. Empeño mis sentimientos y me sigue sorprendiendo que todavía haya gente que me lea.

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Sunday, February 22, 2009

Estoy cabreado

No sé si borraré estas palabras algún día. Han quedado escritas en un lugar mucho más personal, mucho más humano, en mi. Por lo pronto estoy cabreado, y lo plasmo aquí.

Hoy he vivido una escena que no me ha dejado indiferente. Llevo toda la noche dándole vueltas a lo mismo. No sé, quizá en otro lugar no lo habría encontrado extraño, pero donde ha sido y como ha sucedido… Me duele.

Recién terminada una reunión que hablaba del alcohol ha venido la mayor lección de hipocresía. De haber caído al suelo una señora mayor, tal vez con un bastón, habrían habido hostias por socorrerla, más aun si hubiera estado su “gran” figura ejemplar por allí cerca. Lástima que no fuera una anciana, sino un pobre señor que hoy se había pasado con el alcohol y que pedía en la puerta de misa.

Unos han preferido permanecer al margen, como si con ellos no fuera la cosa… Tratar de fingir que no se enteran. Otros, con más descaro, se han echado a un lado rápidamente, no fuera a mancharles su ropa, o yo qué sé…

El caso es que me he indignado. No sé qué pretenden enseñar demostrando que llevan al día la teoría pero fallan al ponerla en práctica. Igual son de los que se cuelgan una cruz de seis a ocho y media, y con la absolución se marchan tan tranquilos a su rincón, quizá a fustigarse por el mal del mundo, ajenos a un señor que ha llorado y segundos después ha reído. No sé, quizá sólo necesitaba charlar un rato.

No sé qué razones conducen a alguien a buscar unos cartones para pasar la noche, ¡pero para mí siguen siendo personas, carajo!. Personas que, por gente como la que hay en esta sociedad, poco a poco se va viendo más apartada, hasta la marginación.

Lo que más me jode es compartir cartel de fe con esta gente. Menos mal que no todos reaccionaron igual. Todavía hay gente por la que me quito el sombrero un domingo cualquiera.

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Sunday, February 15, 2009

Feliz San Vintilín

Esto va de medievales. De Teruel. De ruido, fiesta y disfraces. Esto va de dos amantes. De una conversación en el trayecto capaz de apagar la voz del mismo Sabina sin echarlo de menos.

Va de Isabel y Diego, y su trágico final. No encontré mejor pretexto para ser dos. Y de Lena y Arturo,  y de su chiflada celebración que bien merece ser recordada en su aniversario. De pasar un rato por una fiesta cada año más grande, cada año más multitudinaria.

Este año merece el post que no tuvieron los anteriores. Eran ya tres años sin subir a esta fiesta por mejores o peores argumentos. Pero como en las otras ocasiones que he estado, y creo que suman ya cuatro, el sol se ha marcado un detalle dejándose ver por aquellos lares. Acaso él tampoco quiera perderse un día de medievo en pleno siglo XXI.

Por esa buena gente, con su mercado medieval, su toro ensogado. Sus obras teatrales que narran la historia de dos amantes. O esas batallas que dejaron a este que escribe con la sensación de que faltó algo.  No faltó ni el recuerdo de la matanza. Fiesta bañada con un vino y una cerveza, en la mejor compañía, claro.

Y de vuelta a casa, parada en mi Segorbe. Un paseo por las calles que me vieron crecer dibujaba una sonrisa en mis labios. Historias que rescato del recuerdo y narro por enésima vez a mi compañera al tiempo que caigo y por fin entiendo qué de bueno hay en los recuerdos de Javi para que tenga una sonrisa, una frase y un silencio por cada callejón de su viejo pueblo.  Un café y un jericano bien merecen tomarse sentado. Y allí, entre risas y recuerdos, me voy despidiendo hasta la próxima de mi pasado, preguntándome qué habría sido de mi de no haberme marchado.

El milagro de la vida es tema de conversación casi a diario. Lena me cuenta de su trabajo, que no siempre es bonito y con final feliz, pero vale la pena seguir trabajando. Una cena romántica en nuestro rincón para dos no podía terminar mejor que con la sonrisa de un desconocido y su mujer, orgullosos de ser papás muy pronto.

Y hoy, al borde del cierre del fin de semana, medievales por Valencia. En la plaza de toros ( no daba para más) han tratado de simular con la mejor intención una fiesta tan extendida por las Españas. No era como la de ayer, pero a mi me basta si tengo la suerte de pasear, como hacía tiempo que no hacemos, con Lena por las calles de Valencia, hoy mojadas por una lluvia que hiciera olvidar no sé qué trucos de un mago pobre cierto día soleado.

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Friday, February 13, 2009

Cambios

Lo bueno de los blogs es que permite a su autor creerse por unos minutos con el don de la escritura y se desahoga de la rutina dictando ripios para uno mismo. Le da la oportunidad de expresarse y que otros se expresen. Le da un minuto de gloria y a veces hasta lo concede a quien realmente lo merece con sus palabras… Lo malo de los blogs, como diría el maestro, es que crean adicción… Y uno nunca está conforme del todo.

No acostumbro a cambiar la imagen de mi blog más de una vez al año, y esta vez he querido romper con el negro que ha venido caracterizándolo desde sus orígenes (era lo único que mantuve desde que lo creara por primera vez en tonos de negro y un poco de verde, o como esta última de negro y azul) por un blanco de Mozart, si así se interpreta. He cambiado también la imagen de mi viejo Alustante por un dibujo en que aparece el abajo firmante y mi sosias. Acaso esta boca también sea suya.

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Monday, February 9, 2009

La despedida

El eco de mis pasos por los pasillos no hace sino que avivar una leyenda que habla de no sé qué cantos de sirena.

Se fue. Ya no está. Se ha ido… Esta mañana la recordé como un suspiro y al emitirlo sentí como un pinchazo en mi recuerdo. Será el vacío…

Se ha ido a su tierra. Lejos de aquí. Se ha llevado consigo un poco de mi… Ha dejado aquí un poco de ese acento capaz de convencerte aunque explique algo carente de sentido.

Conmigo quedan buenos recuerdos, conversaciones de aquí y de allá que hicieran las veces de examen de conciencia, el sabor dulce de un mate amargo y no sé cuantas cosas más que quedaron por hablar en el tintero. Con ella … ¿Qué quedará con ella?

No fue posible convencerla para que olvidara su río de la plata porque el río de aquí ya no tiene agua con que bañarla.

Para el recuerdo queda una pregunta que ya quisiera que pudiéramos olvidar o, en su defecto, no hacer un chiste de ella. Un refrán que no encuentro el momento de aplicar. Su sonrisa grabada en mi recuerdo cuando escucho a Alfredo Zitarrosa.

Ha vuelto con los suyos, una sirena más en un lugar donde el español se acaricia con sumo mimo en el habla.

Posted by magras at 21:44:24 | Permalink | Comments (2)