Aprendiendo
Ha pasado Londres tan rápido como intenso. Compartir unos días con Lena. Disfrutar del arte olvidando, por unos minutos, que es un expolio a tantos países que tal vez no tengan más historia que una denuncia de lo que en otro tiempo fuera suyo y ahora está en Londres. Tocar el cielo en un avión que coqueteaba con las nubes y buscar por allá arriba sin éxito a mi iaio, a mi iaia, a mi tío Angel…
Ha empezado la monotonía (bendita monotonía) que me obligue a centrarme. Que me ayude a aprender de nuevo lo que es quedarse solo en Valencia. Tan lejos de los besos, de los mimos y los abrazos que me niego a darle cuando la tengo cerca y sin embargo daría cada vez que, al llegar la noche, descubro que otro día más nadie me dará un beso antes de acostarme. Que nadie vendrá a regalarme su sonrisa y me escuche quejarme aunque sólo sea por no callar, que al fin y al cabo es por lo que me quejo.
No ha mucho tiempo hacía calor por la tierra de Quijotes y Sanchos. Pero el otoño ha querido aparecer con fuerza antes de que el invierno amenace con aparecer para no marchar y de un día para otro Alustante ha ido quedándose vacío. Esperando que llegue puente para despertar de nuevo de un letargo que parece eterno. Y uno que siente morriña a su marcha procura escaparse aunque sólo sea para verlo dormido. Como viene siendo una tradición con los amigos, en julio nos vamos a descansar a la playa y en octubre a envolvernos en unas mantas que nos protejan del frío…
Me gusta formar parte de ése sueño en que se recoge Alustante cuando agosto pasa sin mirar atrás, sin reparar en la soledad en que vuelve a quedar la Virgen allá en las eras, velando a su Cristo un descanso eterno. Sin reparar que la iglesia hace de centinela allá en lo alto y envidio a esa gente que ya no aprecia el regalo de ver el manto de estrellas que se descrubre sobre su torre.
Pocos pueden entenderme cuando digo que en Alustante se te pueden congelar hasta los sueños, Y al despertar, el sol baña de luz todos los amarillos, todos los verdes. Esa vista que, aunque no es la más bonita es, como me dijo Lena, mi vista.
Solazo me encanta leerte, pero mas escucharte; sentirte cerca.Siempre te siento cerca.
No cambio por nada tu voz en la distancia es el jarabe para todos mis males.
El resto de la historia te la cuento esta noche
Te Quiero
Solazo me encanta leerte, pero mas escucharte; sentirte cerca.Siempre te siento cerca.
No cambio por nada tu voz en la distancia es el jarabe para todos mis males.
El resto de la historia te la cuento esta noche
Te Quiero
A veces da corte comentar un post tan personal y tan de dos. Es como hacer de voiyeur en vuestra habitación. Sorry.