Friday, February 29, 2008

La sangre derramada

Por fin viernes…

Ya he ordenado mis ideas. Ya he empezado a trabajar en mis cosas, tan olvidadas entre semana, y a planificarme las apretadas sesenta horas que restan hasta que vuelva a aparcar todos mis proyectos por las obligaciones.

Quería escribir un post sobre la vida pero no podía eludir a la muerte.

Muerte de rojo. De blanco rosado y pequeñas motas marrones…

Muerte de sangre del toro derramada…

Muerte de rojo, de Lorca, y de un torero pa su desgracia…

En la penumbra de mi habitación he recordado estas palabras que un día me recitó mi hermana…

LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par,
caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras

¡Que no quiero verla¡
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!

No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un rio de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.

¡¡Yo no quiero verla!!


Posted by magras at 16:36:39 | Permalink | No Comments »

Sunday, February 24, 2008

Un día como tantos

Me gusta mirar la lluvía por la ventana de mi habitación.
No es una ventana grande, pero a través de sus cristales me comunico al mundo cuando me encierro, en días como éste, en mi mundo desordenado y alborotado.
Tampoco las vistas que me ofrece son dignas de recomendación a los turitas. Pero me conformo con un pedazo de cielo y los gritos de los chiquillos en la plaza mientras pegan patadas al balón para sentir que hay vida detás de mi ventana.

Me gusta mirar la lluvía por la ventana de mi habitación.
Me refugio del frío, de los problemas, me quedo en silencio y a oscuras mientras escribo, y, de vez en cuando, miro a su través y descubro las gotas cayendo a un ritmo descompasado y gracioso y recuerdo aquella mañana fría en la guardería de Segorbe, cuando una maestra cuyo nombre cayó en el olvido nos invitaba a guardar silencio para escuchar las gotas al romper con el suelo…

Desde entonces, creo, me gusta mirar la lluvia por la ventana.

Posted by magras at 11:49:29 | Permalink | Comments (1) »

Thursday, February 21, 2008

Futuro y pasado

Es un hombre que, con las mismas manos con las que pintó, asesinó… Me llama la atención alguien que como ser humano es capaz de bajar hasta los infiernos y, como creador, estar tan cerca de Dios.


Pedro Guerra sobre Caravaggio

Llevo semanas conteniendo un montón de pensamientos que se fugan de mi mente y bajan hasta mis labios en la compañía de mi sosias femenina. Tantas cosas rondan mi cabeza que no sé qué pensar… Acaso me siento decepcionado, contrariado. Tal vez no sea yo porque de un tiempo a esta parte he tendio demasiadas cosas y creo que no he sabido llegar a todo. El caso es que tengo motivos para alegrarme, y no consigo arrancar una sonrisa de estos gruesos labios que escriben…

Podría alegrarme sin ir más lejos porque lo hemos conseguido. ¡Lena ha cumplido su sueño! Y todo el esfuerzo que durante un año ha cargado a su espalda se ha visto traducido en un más que meritorio 89 puesto para seleccionar plaza en esa estrecha colaboración con Dios de traer niños al mundo.

Me hubiera gustado proclamarlo a los vientos, sobretodo a algunas personas que creo merecen ser consideradas especiales… Pero de un tiempo a esta parte, como digo, su desinterés ha generado también el mío, sin el consentimiento, por otra parte, de quien debe dictar sentencia.

Podría alegrarme sin más de la prosperidad de mi hermano. Ese sueño que reservaba para mí de aquí a un tiempo puede ser en breve su sueño, digna alegría. Duro trabajo por delante, tan lleno de ilusiones. Guardo silencio. Guardadme el secreto.

Podría sonreír por saber que voy a ser tío por tercera vez de aquí a un tiempo. Si Pau me hizo llorar, Alejandro me invita a soñar… Un nuevo principe que de aquí a menos de nueve meses amplíe familia, destrone a Alejandro del puesto que no ha mucho tiempo y por largo reinado ocupé, y arranque un sonrisa allá donde habita el recuerdo de mis iaios, tan juntos los dos ahora en mi recuerdo.

Creo que han sido demasiadas cosas a un mismo tiempo. Ayer hablaba de alegrías, de futuro. De la prosperidad profesional en la que dos de las personas más importantes de mi vida se van a embarcar. De tocar el cielo. Hoy en cambio no recuerdo la fórmula para sonreír sin que me entren ganas de llorar.

Posted by magras at 17:01:59 | Permalink | Comments (1) »

Wednesday, February 13, 2008

Un minuto de cordura

De niño me preocupaba por muy pocas cosas. Sentía que el tiempo era eterno y que las ganas de jugar nunca desaparecerían…

De niño veía todo demasiado fácil. No entendía del dolor, de la guerra, de la rabia o la necesidad. El dinero era un trueque con los pasteles de Mauro o con los coches con que  me premiaban si me portaba bien después de las pruebas médicas…

De niño Alustante no contaba con más de 2 calles, y mi primo era al mismo tiempo mi mejor amigo y mi peor enemigo, mi eterno rival, mi confesor, mi mentor…

De niño mi iaio Pepe era lo más. Lo único… Me gustaba pasear con él. Me sentía importante porque allá donde fueramos todos le paraban para conversar, y él no paraba de presumir de nieto…

Cuando era niño mi hermana era mi ejemplo. Mi madre mi escudo. Mi padre esa figura imposible de encontrar en ella defecto alguno. Enrique y Mª Angeles mis tíos y mis amigos a veces tenían nombre, otras no lo necesitaban. ¿Quién no ha llamado a alguien alguna vez “amigo”, como diciendo todo sin decirle nada?

Nunca podré olvidar aquella noche, en Alustante, pensando en la eterna morada, a sabiendas por intuición que mi iaio estaba muy enfermo, cuando rompí a llorar mientras repetía que yo no me quería morir… Todavía siento remordimientos por pronunciar aquellas palabras en su presencia…

Desde ese día, quizá, la vida dejó de ser siempre de color de rosa. Aquel día entendí que en la vida hay momentos dulces que hay que disfrutar, y otros que es mejor olvidar…

Pero creo que sólo hace unos meses que de verdad entendí lo incomprensible de la vida…  Hoy mismo, al llegar a casa, me he detenido unos segundos para mandar un correo a algunos de mis amigos, esta vez con nombre y apellidos. Ya no es un juego de niños…  Esos que tan olvidados tengo, y algunos hasta tan olvidado me tienen, comprensible por cierto. Y es que la rutina es como esa rueda que gira y gira, y nunca deja de girar…

De hace seis meses a estas alturas he pasado de ser un estudiante que se dedicaba mucho tiempo a sí mismo, a sus cosas y a los suyos a un estudiante con trabajo que no tiene ni tiempo para afeitarse y con un montón de proyectos en mente esperando su turno para ser atendidos.

He aprendido a valorar el dinero, las pocas horas de plática con los amigos y el valor de los correos, de los mensajes de texto, de las llamadas telefónicas… Pero sobretodo he aprendido a valorar el tiempo libre.

Me quedo con un detalle de lo que es la vida. A la salida del trabajo y mientras paseaba con Lena en busca de un regalo para su hermana he compartido unos pasos con un antiguo amigo que fue muy importante para mi… Es triste ver cómo ha hecho lo imposible por evitar saludarme, cómo ha agachado la cabeza y ha cambiado de acera con el fin de no saludarme. Es triste, pero ya no duele.

Posted by magras at 22:45:22 | Permalink | Comments (1) »

Monday, February 11, 2008

Y el séptimo día

Terminé exámenes el pasado lunes con bastantes esperanzas de aprobar y me fuí directo al trabajo.

Trabajé de mañana y de tarde…

Firmé una tregua por un año en la que fue la tercera parte de la dama gaucheriana…

Planifiqué mi futura página web personal - profesional, pensando en lo que espero sea un futuro negocio de amigos…

Estuve al lado de un amigo que me necesitaba en momentos duros…

Disfruté de la compañía de mis padres, de mi hermana y de Mozart como hacía tiempo que no disfrutaba porque no estaba en casa…

Y el séptimo día lo compartí con Lena (y con amigos, pero eso no viene al cuento). La persona que ha estado ahí en los cuatro meses más indecisos de mi vida…
Apoyándome cuando decidía trabajar, y cuando decidía que trabajar no era la mejor opción…
Apoyándome en los agobios por las cercanas fechas de exámenes, que amenazaban con no salir bien, volviendo el fantasma de la indecisión si las cosas no salían como yo quería…
Apoyándome cuando el día que nos examinábamos. Ella en un aula donde decidiría su futuro. Yo en la biblioteca, engañándome a mí mismo que estaba estudiando cuando en realidad no quería despegarme de su lado… Siempre a mi lado.

Merecíamos ese descanso… Y la inspiración vino y al tiempo se fue una tarde de sábado en las aguas de Júcar. Quería detener aquel momento en que el viento acariciaba nuestros rostros en la popa de aquel pequeño barco. Me resulta imposible describir aquel paisaje con palabras… Increíbles caprichos de la naturaleza, entremezclados a un tiempo el azul, los verdes y marrones y el amarillo con tonos rojizos con que el astro amenaza con esconderse entre montañas…

Me habría quedado a vivir en aquellas cuevas, otrora ocupadas por esos hombres cavernícolas. Habría vendido mi alma al diablo con tal de ver crecer unos centímetros esas estalactitas y estalagmitas en su compañía.

Pero todo lo bueno acaba, menos nuestra historia, suma y sigue, que crece día a día.

Posted by magras at 17:53:25 | Permalink | No Comments »

Saturday, February 2, 2008

Por una sonrisa

Estoy de exámenes, de ahí que no aparezca por estos lugares…

Un amigo me escribió para contarme tristes palabras, y yo que he pasado por ése dolor sólo puedo guardar silencio y mostrarle mi apoyo desde la sombra, tal vez mi rincón favorito…

Posted by magras at 17:01:37 | Permalink | Comments (1) »