Tiempo, el bien más preciado por el abajofirmante de un tiempo a esta parte… Ando falto de tiempo desde que trabajo de mañanas y sigo yendo a la facultad de tardes… Ando falto de tiempo cuando, cansado, con una sonrisa apagada en los labios a modo de saludo a mi 50% la mayoría de los días, pienso que otro día ha vuelto a pasar sin haber podido tachar ni uno solo de los propósitos que van acumulándose en una lista ya casi olvidada…
Ahora, próximo a las fiestas navideñas, este año sin esos días de vacaciones que tan bien venían para estudiar, voy más justo de tiempo. Es por eso que no veo a mis amigos más que de tanto en tanto. Y aunque no me olvido de ellos, queda pendiente esa cena con Germán que hace algo más de un mes me propuso. Como también está pendiente esa visita a casa de Sandra para ver sus muebles y a su perrito. Y a los KBD, tan olvidados en estas fechas, con mi hermanito Javi incluido, que vamos ya camino de 3 semanas sin vernos y apenas unas líneas de móvil hacen las veces de conversaciones. Y una cena muy especial con los amigos de ayer, de hoy, y de mañana… Un aquelarre, vino mediante, que lleva aplazándose algo más de dos meses…
Podría alegar diversidad de amigos. Y es que cuando no he tenido la cena con mis ahijados la he tenido con Pablo, que ya tocaba, otrora junto a Javi, Auxi y Pepe en casa de Germán, recordando lo que un día se proyectó como un grupo de vida y sin darnos cuenta se ha convertido en un grupo de amigos que comparten sentimientos a la luz de las velas, escuchando música celta y degustando una mistela alicantina alrededor de una pequeña mesa, sentados en la alfombra, debatiendo sobre cosas que para los lectores no tendrían sentido… Y a veces, tampoco para los aconsejados… Pero esa es la relación entre nosotros… Y seguimos aconsejándonos a sabiendas que no hagamos caso, porque es lo bonito de la amistad… Toda excusa es buena para seguir viéndonos, riéndonos, metiéndonos caña y despedirnos con un sentido y fuerte abrazo.
Podría justificar que me quedé solo como único chico en el grupo de amigos de parroquia, colegio… Pero mentiría si dijera que no sé de la vida de Josevi o de Jesus Abel (aunque ultimamente y por motivos personales estemos algo distantes en el espacio, pero seguimos teniendo buenas horas de plática cualquier día a la hora de comer). Y aunque he rechazado las dos últimas invitaciones a tomar algo con Sandra y Patricia (el premio a tantos años de ser el único chico entre todas las mujeres…) y hasta le dije a Marta de tomar un café y mal que me pese todos los miércoles tengo que ir al politécnico, quedando pendiente para otra semana esa charla que tanta ilusión me hace, confío que estas navidades podamos juntarnos un día para echarnos unas risas como siempre acaba pasando cuando nos juntamos.
El viernes pasado, además, fue la cena de empresa. Otro día ocupado, otra noche sin poder recompensar a mi 50% su paciencia, sus mimos, sus cuidados con los que cada día, al terminar la jornada me recibe y me regala una sonrisa. Debo reconocer que me lo pasé genial. En todo momento me sentí integrado, y hasta he decidido que no faltaré tampoco a la comida de empresa de la semana que viene. Aunque integrar un nuevo grupo a las salidas pueda mosquear al resto de amigos cuando falte a la cita…
El sábado fue la causa por la que inspiro esta reflexión a modo de disculpa para conmigo. Tachaba una tarea gustosa de la lista tomando una cerveza, recibiendo algo más que un regalo, conversando un rato, disfrutando de sus historias… Ojalá que consiga enamorar a la pibe con agüita del mar andaluz para contradecir, por una vez, a otro genio, como él, cuando rechacé un whisky con los amigos del KBD justo después de rechazar una cena con Sandra, Patricia, Menchu, David y Gabi, a cambio, dicho sea de paso, de darle dos besos muy fuertes a Bea (la maña), y a su novio, mi amigo David. Tuve el placer, además, de conocer al hombre que le ha robado el corazón a Noelia, ahí es nada. Y es que quedadas con los de Alustante (no me olvido de nombrarlos porque los llevo conmigo en mis historias tan repetidas entre todos los circulos que he nombrado) no se hacen a menudo, y dado que un servidor es demasiado cobarde para subir a celebrar el año con ellos, es una prioridad dejarlo todo para gozar de su compañía si te llaman y te dicen que han venido a Valencia desde Lérida, Zaragoza o cualquier rincón del mundo.
Para terminar las ocupaciones esta mañana he vuelto a llevarme una grata sorpresa en la Puebla de Farnals, pero eso lo contaré en otro post. Sólo diré que, pese a ser las primeras navidades en mucho tiempo que no he reflexionado del adviento, hoy Germán ha vuelto a darme motivos en qué pensar…
Desde ayer puedo invitaros a fumar conmigo la pipa de la paz en mi cachimba, regalo de un amigo muy especial. Aunque, dada la dificultad para saber de mi (hasta he dejado de conectarme al messenger, como diría Noelia), os pediría que por favor no me aviséis a última hora. Y es que al final me voy a acabar creyendo que, como dice Patribula, soy un hombre muy ocupado.
PD: Mentiría si dijera que no aproveché el resto de mañana del sábado en arreglar el ordenador de mi padre, conversar a gritos con mi abuelo que vino a pasar unos días a casa por motivo de una operación de cataratas, testear el viejo ordenador, ahora en proyecto de convertirlo en un servidor para mi red local y de probar la nueva versión de Linux Ubuntu. Desde la que escribo.