Resumen de una semana
Esta ha sido una semana rara. Llena de sensaciones que se me antojan complicadas de explicar. Tan buenas y algunas malas sensaciones… Y un poco de rabia.
Desde que estoy de exámenes estoy al margen de casi todo. Y sólo pienso en ellos, sueño exámenes, como exámenes, hablo de exámenes y hasta con ellos. Casi rayo la locura… Pero entre exámenes y exámenes, he aprendido mucho de estos días. He compartido mucho estos días, y me he acostado con una sonrisa en los labios cada noche.
Resumiendo, que no lloré la despedida de Begoña porque sólo podía reir en su compañía y la de Patricia… Que no pude asistir a la inauguración de las camisetas de Pepe por un exámen que nunca será corregido y sin embargo seguí notando que me sonreía cuando leyó mi mensaje preguntándole por la inuguración… Que, una vez más, Lena me ha ayudado a descubrirme. A corregirme. A pedir perdón… He descubierto una persona que no conocía pese a tantos años juntos y debo reconocer que me he quedado boquiabierto. Me he dado cuenta que no hay excusas para no saber de los amigos. Basta un mensaje, una llamada perdida, un simple recuerdo, para hacerlos presentes, y, si son buenos amigos, seguro que sabrán que los llevamos en el recuerdo…
Afronto el final de exámenes con la incertidumbre de saber qué ha ocurrido en los otros (bueno, no del todo, sé dos notas y la que esperaba fuera buena ha sido mala, lo contrario que la que esperaba fuera mala…) y una duda… Saber qué me deparará el futuro… No voy a contar nada aun, no quiero vender la piel del oso antes de cazarlo, pero tal vez me embarque en un proyecto que me ilusiona tanto como me atormenta… Cosas de la vida.







