Saturday, May 5, 2007

Señales de vida

Llevo algún tiempo sin dar señales de vida por mi blog. Aprovechando el relativo descanso del sabat, pues el estudio no entiende de días cuando los exámenes apuntan cerca, y la semana pasa rápida entre clases, prácticas, colegio… Sólo la media hora o tres cuartos en la compañía de Lena rompen la rutina, y es que en su compañía nunca sé cuantas formas de sonreir puedo mostrar…

 

Ésta es Bárbara, mi rosa de Jericó. La conservo siempre cerrada, sin agua, en esa vasija, reposando sobre piedras… Sólo la abro en ocasiones especiales, y aprovechando que la tenía abierta, he querido compartirla con los lectores. Me cuentan buenas noticias y ya le he quitado el agua, en breve se cerrará y volverá a ser una alcachofa que haga las veces de decoración en mi cuarto, al que por cierto ya no le falta de nada, o casi nada, para estar a mi gusto, y es que hay que sumar 4 pinturas de 4 de los muchos puntos cardinales que tiene Roma colgados en la pared que quedaba libre. Y aunque mi madre diga que mi cuarto parece un museo (el Busto de Akenathon, la piedra de Rossetta, el cuadro con fotos de todos mis amigos, alustantinos, parroquianos, Akabaos, del colegio, familia…) lo veo perfecto, austero, un poco descuidado ahora que tengo apuntes por todas partes, pero con el tono que me gusta.

 

 

El día 1 de mayo Mozart, mi viejo pequeño amigo, cumplió 15 añazos, y pese a su avanzada edad, me alegra verlo tan juguetón como siempre.Como si los años no le hubiesen pasado, y no perdona una siesta en su manta encima de mi puf, que aunq me pese lo compartimos a deshoras…

 

 

 

 

Hoy además he recibido una agradable visita, Pau ha venido a casa con su particular grito de guerra que amenaza con agotarme y sin embargo seguir sonriéndole. Días en familia como los que he pasado de un tiempo a esta parte eran lo que necesitaba, disfrutar de mi abuelo, de mis padres, de mi hermana… ¡Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de los ratos libres! y aunq de los amigos no sé todo lo que quisiera, y cuando, de vez en cuando, veo a uno, sigo sintiéndolos míos. Siempre fuí un poco posesivo en el terreno sentimental…

 

Para terminar un recuerdo. Anoche, tras una cena romántica en la terraza de Lena, con las vistas que el presente, pasado y futuro de Valencia se postran ante nuestras miradas, estuvimos recordando los viejos tiempos que compartimos siendo aún niños en la parroquia, en los campamentos de Viver, haciendo presente aquellas canciones, aquellos amigos, aquellos apretones de manos en momentos de silencio, aquellas risas y al kura patata… ¡Qué recuerdos…!

 

 

Posted by magras in 11:23:45 | Permalink | No Comments »