El piano de la habitación de al lado

Esta semana el tema era de músicos y yo quería escribir un buen micro. Porque sí. Porque ya toca. Porque, de un tiempo a esta parte, ejerzo como escritor de oficio incapaz de levantar la pluma para rellenar un micro con un tema impuesto.

Porque esta vez tenía en mente a quien inspirara el texto. Pero no sé si por falta de ganas o quizá de tiempo que, llegado el momento, tocó improvisar de nuevo.

El caso es que hace ya cinco años que no suena el piano de la habitación de al lado. De vez en cuando, tal vez por rellenar su recuerdo, dejo escapar unas notas de la minicadena por la ventana.

El caso es que hoy tenía previsto firmar un micro por alguien a quien admiro. De nombre innombrable, me conoció por un descuido.

A punto de pulsar el intro estaba cuando recibí sus palabras, frías como este día. Cambié de idea, les dejo el micro del músico que acabó en estropicio:

Por esas notas sostenidas en el aire, al tiempo que se seca tu garganta, quise ser poeta del lenguaje de los dioses. Porque el pentagrama suena sin decirnos nada, expresando sentimientos que bombean por cada sístole, una corchea. Porque acompasa tu sonrisa y mis dedos en su danza…

Por ese sonido capaz de expresar los sentimientos, quise ser poeta del alma.

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Personal | Tagged , | 1 Comentario

Pongamos que no hablo de Barcelona

Algunas veces la vida te tiende la mano y, cuando te dispones a tomársela, te la quita, al borde del precipio, y te deja al límite del delirio.

Otras veces, cabrona, sólo te da la espalda y es decisión tuya llorar o plantarle cara. Y yo, que siempre fui un poco canalla, opté por tocarle el culo.

Pero hay veces que los trenes pasan, y dicen que sólo lo hacen una vez en la vida, y te avisan. Esta fue mi historia con Barcelona.

El día que firmé mi despedida en la puerta de aquel edificio, que a la postre fue una ruina, le dije a Tania que no perdiera de vista aquella tarjeta. Con un abrazo y un guiño le dí la vuelta a mi pasado y, sin darme cuenta, cerré con llave aquella historia que me trajo de cabeza. Tras unas fiestas en Alustante como hacía tiempo que no tenía decidí que otro gallo cantaría. Enfermó mi abuelo y la vida me concedió mucho tiempo de despedida. Por aquellos días la esperanza ya flaqueaba. Pero uno que es tozudo insitía y, si había corrida, avisaba a su abuelo para que le diera el beneplácito y su voto para salir por la puerta grande. Lo que son las cosas que fuí recibiendo cornadas que, en cierto modo, dinamitaban mis esperanzas. Cuatro meses sin trabajo dan para pensar, para escribir y para sonreir a un sobrino y a un abuelo.

Hace un año y unos días la sonrisa se apagó sin remedio. Sin nadie a quien arrojar la montera cada vez que me afeitaba, me vestía y sonreía a una nueva oportunidad. Iba a las entrevistas con la esperanza cada vez más minada. Sólo unos minutos antes de entrar sonreía recordando a mi abuelo y me sentaba a recibir las cornadas.

Lo que rechacé hace mucho tiempo porque no quería ponerme a hablar de Madrid se me antojó una esperanza. Y allí que me fui para volverme convencido que mi vida se alejaba de esta tierra, aunque aún no era el momento…

No sé por qué que recibí una llamada de esperanza. En Valencia, siete meses, sin opciones a renovar, ¡pero un trabajo, carajo! De allí he sacado respeto al funcionariado que no hace honor a la vox populi que habla improperios de su trabajo. Saqué además un par de amigos que tengo presentes cada mañana, aunque no responda tanto como quiero y tenga una carta a medio hacer en el tintero. De allí saqué conclusiones que, de no haber llegado al final, quizá no hubiera obtenido. En medio de aquella calma laboral recibí una llamada para una entrevista de una empresa de esas a las que entregas el currículum sin esperanzas.

Ni yo soy David ni Golliat es tan tonto de subestimar por segunda vez la honda y la piedra. Hp llamó a mis puertas y yo fui sin esperanzas a un examen que resulté ser apto y dio paso a una segunda entrevista. Poco tiempo después me indicaron por correo que la suerte estaba echada. Que en septiembre se vería si, tras una tercera prueba, me cogían. Por aquellos días yo aspiraba a Madrid antes que a Barcelona porque ya estaba enganchado a una red de escritores con oficio a los que admiro. Muchos viven allí y me imaginaba haciéndome un huequito en el rincón que queda al fondo, escuchando y aprendiendo, puntualizando en voz muy baja por miedo a ser descubierto. El caso es que ni en esas coincido que mi desgracia no quiso que fuera Madrid sino Barcelona. Y mi suerte no quiso que fuera Barcelona sino esta tierra que, como dijo el poeta, yo amo y admiro, aunque en estos tiempos y con la que está cayendo, me duela Valencia.

Se acercaba el final del contrato y no tenía más esperanzas de continuidad que unas clases que no imparto. Una ilusión por cumplir con un par de amigos y pequeños arreglos en que ni sus propietarios han creído. Un día descolgué el teléfono y sonreí al pensar que, esta vez, quizá, la vida me hiciera un guiño sin tener que pasar ocho meses de castigo.

Allí que fuímos. Éramos dos mendigos preguntándonos si tendríamos oficio. Como buenos colegas desconocidos, nos repartimos la suerte y nos despedimos intercambiándonos los teléfonos un apretón de manos.

A los pocos días la historia se repetía. Barcelona me llamaba por segunda vez y yo seguía sin saber nada. No quise jugar mis cartas por miedo a que mi suerte rompiera la baraja. Era una oferta que, si no tenía nada, no podía rechazarla…

El caso es que cambió mi suerte. Porque algunas veces la vida te lanza un guiño en forma de trabajo. Y el proyecto es interesante y la gente con la que lo compartes merece tu respeto y hasta tu aprecio. A veces, digo, recibes una llamada, con una oferta casi desorbitada, y les dices que ya no es el momento. Aún a riesgo de lo incierto. Esta es mi apuesta personal. Tal vez una locura de la que no me arrepiento… No puedo.

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Personal | Tagged | Dejar un comentario

Hoy tampoco salen las palabras

Hoy, como hace un año, enmudezco en mi recuerdo porque no acepto aquel silencio.

Hoy recuerdo con cariño una naranja, y aquella conversación en esa sala.

Hoy no hay besos, ni abrazos, ni recuerdo. Ni Silvio rompe el silencio en este momento.

Hoy el cielo amenaza con romper a llorar en cualquier momento…

Hoy recuerdo al iaio viejo

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Personal | Tagged | 4 Comentarios

Pensamientos

Por un descuido he dejado la puerta de mis pensamientos abierta y este ha sido el resultado.

Escribo hoy porque tengo miedo de no poder hacerlo mañana. Con tantas cosas por contar y tan poco tiempo para ello este post es un vómito de ideas que pasan por mi cabeza. Veloces, sin tiempo para cada una de ellas. De recuerdos sin sentido y de ilusiones que no serán más que eso…

Porque los juegos de azar están bien cuando no tengo nada que perder. Cuando, en el filo del precipicio, la mano que ha de cogerme se convierte en mi enemiga y me empuja hasta el inmaculado papel que no he manchado con mis escritos. Sin una letra a la que agarrarme, estoy perdido.

Así que, mientras saboreo una cerveza con los de siempre, en el bar de siempre, vamos sometiendo a interrogatorio a los allí presentes. Nos reímos un rato, al fin y al cabo es lo que buscamos. No sé qué relación matemática puede existir, pero es científicamente demostrable que a medida que se vacían las copas se curvan más nuestras muecas. Y lo que al principio era serio se torna divertido aunque todos guardemos silencio. Y así vamos dejando que corran las agujas de un reloj que se siente poderoso al verlas correr sin lograr escapar de su asedio.

Como ayer no me cogieron el teléfono hoy escribo este garabato para recordarles que aquí sigo. Como ayer sólo ví a un capullo al otro lado del espejo hoy me acuerdo y me río. Como ayer fue mi día libre pensé que debía escribir. No sé qué me ocurre que de un tiempo a esta parte no puedo escribir sobre lo impuesto. Lamento que me falte la imaginación para ver más allá de mis historias… Cuando leo historias con su salsa y su miga. Con sus puntos y sus comas. Con su reto literario impuesto y su final felizmente redacatado, pienso que mi vida no guarda tantos misterios.

Hoy es domingo y hay rastro, y eso le gusta a mi último amigo. Hoy se pasará por allí un rato. Con su casa a cuestas, con su gorra, su chaqueta al hombro y su sonrisa puesta. Con sus ideas en la cabeza, que no son descabelladas, aunque a los tiempos que corren suenen raras. Se pasará por allí y buscará algún libro nuevo que llevarse a los ojos mientras fume de ese tabaco tan barato que a saber qué veneno esconde. Y devorará los libros porque va sobrado de tiempo. Luego, quizá, le de por pensar. Piensa mucho, ¿saben? y si alguien con poder se sentara a escucharlo tal vez saldría trasquilado…

Hoy es domingo y a buen seguro que Fernando vendrá contento pero cansado. No es viaje corto el que se ha pegado. Porque los trofeos también llegan al cielo y el tándem de Fernandos se lo han ganado.

Hoy escribo para que sepa lo que ronda por mi cabeza en este momento ese anónimo que me busca por nombre y apellido. Porque me he vuelto a quedar colgado de una duda…

A veces me pregunto si escribo para que mis palabras me sobrevivan y, eternas, cuando alguien las lea, cobren vida. Si aún así no regreso prometo no tener miedo.

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Personal | Tagged , | 8 Comentarios

Un micro con prisas

He querido hacer un cambio al original. Porque cuando escribes con prisas te dejas ríos de tinta y hasta ideas por el escritorio.  Lo publico porque lo he escrito. Porque a alguien capaz de escribir con tanto mimo como hace Laura, le ha gustado, y me ha sugerido mejorarlo, como aquella canción de infancia que tal vez fuera la que buscara…

De pequeño me encantaban las tormentas. Soñé con atraparlas todas para observarlas en días claros. Las guardé en una caja  lata y, de vez en cuando, echaba una mirada.

Me aseguré de esconderla bien para que mi hermana no diera con ella. Pandora siempre fue muy curiosa…

La lata de Pandora

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Literatura | Tagged | 1 Comentario

Buscando una canción

Con cuatro acordes de guitarra no es que ande sobrado para escribir una canción. Con la letra algo más me aclaro. Ni buena ni mala, lo que importa es gustar a quien la entienda…

De las musas nada espero. Ni me esperan ni me inspiran en días que no suena Sabina y, si miro al firmamento, no hallo más que humo incierto. Sólo sé que no es incienso porque hoy ni el mechero quiere encender la llama de la esperanza. Y un chispazo que ha recorrido mis dedos, mis manos y mis pies, me ha congelado el alma.

Quizá si San Antón fuera pretexto… pero ni con esas me atrevo. Escribo porque hacía tiempo. Vale que el otro día explicara un lamento, pero a ese tema mejor no vuelvo. Quizá desde Alustante pudiera, al menos, echar más leña al fuego, soñar despierto… Tal vez si tuviera una ventana, y una buhardilla, por ejemplo. Tal vez si fuera de noche encontrara una estrella que, con su brillo y su cosa…  Tal vez así sacara adelante un buen texto.

El caso es que ni esto es Alustante, ni la hoguera de San Antón va a calentar mis huesos en su frío invierno. Ni siquiera los abrazos y los besos que te mandan por correo calientan la pluma para escribir sin que tiemble el pulso por escribir lo que pienso sin pensar lo que escribo.

El caso es que no me oriento. No sé si Bilbao o si Alustante, si Abril o Mayo, si tordos o caracoles, si rima o prosa que se esfuma por las teclas de un ordenador algo falto de cariño en estos tiempos. El caso es que este juego de palabras calla porque se sonroja y se acaba porque ni el talento ni la batería dan de sí en este momento…

El caso es que, como desde hace un tiempo, ando con prisas, sin risas, con mil movidas. Que suspiro por callar lo que no puedo explicar. Explico lo que puedo con el talento que tengo. Y mientras doy con los acordes, o con la canción que defina este momento, les dejo con Sabina que, como mi sinrazón, andamos buscando en este momento…

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Alustante | Tagged | 4 Comentarios

Acerca de mi enfado…

Ni yo soy Antoine de Saint-Exupéry, ni la persona que inspira estas palabras se llama León Werth. Pero vive en la calle, como él. Como tantos otros que, cada día más, por motivos que desconozco, malviven en la calle porque ya no tienen para malvivir en pensión.El hombre que inspira estas líneas guarda en común demasiado conmigo…

Le gusta conversar. Lo hace a menudo, cada vez que alguien le saluda él le responde y, unas veces de pie y otras sentado en el banco de siempre, conversa de aquí y de allá, según qué temas con cada uno.

Le gusta también escuchar la radio. Esa afición, a veces me pregunto si heredada de padres a hijos1, que le hace saber, cada noche antes de acostarse sobre esos cartones, que hay vida todavía.

Pero si algo me atrajo especialmente de él. Si algo me llevó a acercarme, a ponerme nervioso y guardar silencio mientras estiraba mi mano para presentarme, para intercambiar unas palabras, para conversar, como conversan esas voces que hacemos presentes a través de la radio, fue porque le gusta mucho la lectura.

Mi enfado vino arrastrado por una tormenta, feroz, que bañó esta podrida Valencia. Mi enfado vino cuando, ajeno al frío, al hambre, a la luz o al ruido en la cocina de casa, ví entrar por la ventana un rayo de desesperanza. La tormenta que cayó la otra noche es enemiga de mi amigo.

No, no sé los motivos que le han llevado a esto. Desconozco si fue por derrochar o por no tener, pero me da lo mismo. Estoy harto de ver a políticos imputados en tantos casos, especialmente en Valencia, que salen en la tele sonriendo a la gente y se van a sus casas a abrigarse del frío y de la lluvia en días de tormenta. Esa gente imputada que ha cometido cuanto menos una imprudencia económica, mayor todavía que la del hombre del que escribo, porque ha jugado con el dinero de los ciudadanos y nos han hundido… Pero me duele especialmente porque han cometido un delito y siguen chupando del bote sin un ápice de conciencia mientras, otros, en días de tormenta, se encogen aún más y encuentran abrigo, en el portal que queda frente al banco que calienta su esperanza y nuestras palabras.

_____________________________________________________________
1Escribo esto mientras recuerdo a mi iaio tumbado en la cama con aquella radio blanca pegada a la oreja… o en mi madre, preparándome el café escuchando a Antonio Herrero y ahora me veo a mí mismo escuchando, desde el arranque del programa, a Carlos Herrera…

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Personal, Política | Tagged , , , | 2 Comentarios

Con la Iglesia hemos topado

No comparto lo que dices pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

  (Cita apócrifa de Voltaire)

Leo en una de esas noticias que la gente comparte en redes sociales algo que me inquieta. Reza algo como que el nuevo gobierno no aplicará recortes a la Iglesia. Hasta aquí bueno. Soy creyente, pero no estoy de acuerdo en que estado e Iglesia vayan de la mano. Tristemente así han ido a lo largo de nuestra historia y en las pocas ocasiones que se han separado ha sido una demostración avariciosa de poder. Pregunten sino a Mendizabal…

No me gusta lo que dice la noticia pero en alguna ocasión he puntualizado que, de no ser por la Iglesia a la que todo el mundo hoy castiga, quizá no podría estar escribiendo en este momento. Me da rabia que esa noticia, política y sensacionalista, recorra las redes porque alguien con muy poca idea política ha tenido a bien colgarla.

Desconozco quién la puso, pero conozco bastante bien a quien lo publicó dándome acceso a leerla. Son esa gente adorable, izquierditas (con todo el cariño del mundo) que sé de sobra que son ejemplo claro de términos tan serios como amigo, humano… pero a mi parecer se han dejado llevar. Acostumbrados como estaban a publicar alegremente noticias parecidas durante la anterior legislatura. Aplaudiendo cada vez que defenestraban un poco más a la Iglesia. Hasta el punto de haber olvidado comparar, por ejemplo, la cantidad de millones que dejaron de concederse a la Iglesia a cambio de dárselos a esa gente que no merece mis respetos,  como son algunos artistas y actores.

Uno visita ciudades como León, por ejemplo, y va a su catedral. Visita Sevilla y ocurre lo mismo.  ¡No se olvide de visitarla si pasa por Valencia!, puede ver otro santo cáliz diferente al que ofrecer Cebreiro, por cierto.  El caso es que más allá de la representación de fe que profesa el templo, es arte, historia, cultura y atracción turística de un pueblo. El románico se extiende en todo su esplendor por el norte… que le pregunten al dueño del bar que queda al lado de esa iglesia qué le parece si derribamos el monumento porque no hay dinero…

Pero si de algo realmente me quejo no es del acto, ni mucho menos, sino de que en este país sigue de moda el circo y pan. Díganme sino qué labores humanitarias han demostrado los Bardem más allá de un anuncio de fármacos que desconozco si lo han cobrado.  ¿A qué viene esa defensa del comunismo cuando abren la mano a papá estado y se van a dar a luz al lugar donde sólo habita el capitalismo? Pero esta crítica tampoco va contra ellos. Sólo lamento que estas noticias se filtren por gente con buenas ideas que se olvidaron de ser críticos con ellas. Si estoy de acuerdo en que el estado no de dinero a la Iglesia, como tampoco debe regalarlo a determinadas cosas que hace. Y si es porque son nuestras señas, entonces también haya parte para la Iglesia. De esta crisis no nos saca esta noticia porque no fue ésta la que nos metió en ella. Bastaría por empezar a quitar el puesto al amigo del primo hermano. Y a este último, ya de paso. Tristemente conozco varios casos, yo sé de lo que hablo… Bastaría con echar a ese holgazán que ejerce de funcionario, dejando en mal lugar al resto que dan el callo trabajando. Ese sería el papel difícil de un gobierno en que tampoco confío. Y no me digan eso de que el déficit era mayor de lo esperado. Un partido que gobierna en tantas provincias ya debe olerse cómo está el patio como para que mientan a las primeras de cambio.

Con la Iglesia hemos topado que aquí no la paso. Aunque, por una vez, voy a ser más inteligente y a manchar con mi opinión sólo mi espacio. Nunca me pondré de acuerdo, políticamente hablando, porque no me caso con nadie. Y en estas guerras siempre sales etiquetado.

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Opinión, Política | Tagged | 6 Comentarios

Resumiendo el 2011

Este año ha faltado un post con que resumir un año. No sé si por miedo o por falta de tiempo que me sigue costando recordar que enero enmudeció en un profundo sueño. Hartura de eterna juventud, sin llegar a viejo, del hachero. No apunté, por ejemplo, cuánto debía medir una traviesa. No más toros con el gnomo ni paseos con los de aquí y los de allá. Porque ni los jóvenes se atrevían a llegar tan lejos como llegaba mi abuelo…

Enmudecí en enero y traté de no hablar de todo aquello en febrero. Es por eso que, en tiempos de crisis, me entrevistaba en busca de esperanza con el recuerdo amargo de mi abuelo diciéndome, con esa sonrisa que sólo la vejez le trajo, que contaba con su voto para ese puesto de trabajo. Recuerdo el comentario de Patricia cuando en uno de esos cafés apretados con sabor a domingo amargo me dijo que le había gustado olerse en mis palabras.

Marzo es ruido y pólvora en Valencia. Y uno, nostálgico en el tiempo, quiere pensar en su pueblo. Y en la tranquilidad que se vive en esos días en el Alustante manchego.

Abril fue mucho más intenso. Porque hice realidad un sueño que, como otrora sucediera con aquellas tardes de sábado compartiendo fútbol con mi padre, pude jugar contra él primero. Firmamos sin remedio una tradición que ha venido sucediendo hasta el momento. No es de extrañar que el que quiera ganar sabe que debe llevar a Magras senior en su equipo. Abril es, desde este año, una fecha doblemente especial, porque la cara y la cruz comparten un seis de abril, y un ángel y una amiga van a tener que convivir necesariamente en este día.

El mayo pasado nos sirvió para levantar la voz, políticamente hablando, a los indignados. Aunque sólo el tiempo dirá si en algo hemos mejorado. El mayo pasado fue sin duda el mayo de la matrona, porque más allá del cinco de mayo era mayo de aniversario. Mayo es necesariamente Alejandro, y en su víspera mis padres… Mayo va de aniversarios.

No fue hasta junio que cambió mi suerte (laboralmente hablando) y en esas estábamos cuando debí escribir esto. Me quedo con buen recuerdo. Les dejo mi esfuerzo y me llevo dos amigos en lo más profundo de mis sentimientos.

Recuerdo todavía la noche de julio en que firmé la noche más triste. Era el post que no pude escribir en enero y todavía me cuesta creerlo. Aunque es una estrella caída, no deja de serlo. Julio tiene todavía una de las estrellas más especiales del año.

Hablar de agosto es hablar necesariamente de Alustante. Este año no sólo por sus fiestas, que también. Tuvo lugar la discomóvil aprovechando el guiño que nos lanzó el calendario y cierta venida de unos tahitianos. Unas fiestas sin duda especiales. Porque se vive con más intensidad si cabe cuando formas parte de ellas. Porque si Fernando que ha leído tanto de mi pueblo viene a conocer su mejor secreto sólo hace falta tocar a la ginebra con una vara de hada. Por esas noches de fiestas Alustante es agosto y agosto es ruido y fiesta.

Septiembre es tradicionalmente contínuos reencuentros con mi pasado. Las entradas de toros y caballos en Segorbe, este año con Pepe. Los fines de semana de descanso en un Alustante mucho más vacío que invita a sentarse en cualquier lugar y formar parte del paisaje. Una visita a la tradicional fiesta de los gancheros que habla de trabajos de un pasado no muy lejano que nunca volverán a serlo. Un secreto más del alto tajo que me gusta disfrutar cuando, pernoctando en Alutante, recorro la sierra de Albarracín y muestro los alrededores a quien quiera verlos. Este año septiembre fue, tristemente además, de silencio. Todavía retumban aquellas palabras en mi memoria, y aquel abrazo con mi hermano. Todavía enmudezco cuando hago presente ese momento.

Fue en octubre, un mes de cruces y estrellas en mi memoria, cuando me atreví a definirme como un eterno aprendiz de escritor con aquel café de las horas. Aunque me sigue dando vergüenza cuando alguien habla de mis posts en mi presencia, octubre fue un mes de desenfreno literario.

Noviembre se llevó los ecos del rugido valiente de León. Un silencio anunciado sin remedio aunque no por ello duela menos. ¡Qué vacío queda el sillón del medio! ¡Ay del pescadito, qué desconsuelo!

Diciembre se vistió otra vez de blanco. De luto blanco. Aquellos que hacían nuestras alegrías con su trotecillo al alejarse, con ese movimiento de cola que parece que se despedían, ya no están sino en nuestro recuerdo. Diciembre es también de aniversarios, que le pregunten si no a mi sosias o a mi hermano. ¡Fechas dispares tan cogidas de la mano! Diciembre calla un post que escribo a mano… Diciembre nos sentó para confesarnos, en una de esas noches, a mi y a Pablo. No sé si por esas letras para una imagen, o por esos gintonics que tomamos, que ahora estamos más en contacto. No es que nos queramos más, pero me alegra saberme en sus pensamientos, en sus letras, en sus tuits y en su memoria cuando me pregunta qué haría el hijo pródigo desterrado. Sigo sin saber adonde van los besos que nos prometimos y nunca nos dimos. Sigo enmudeciendo al comentario, Verónica. Aunque acudo a menudo a leerlo.

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Alustante, Personal | Tagged , , , , , , , , , , , , , , , , | 6 Comentarios

Es injusto

Es injusto que manche con un comentario el post que mi amigo Pablo ha dedicado a la recién llegada a la familia. Por eso mancho mi espacio, porque aquí no se mide el talento sino el cariño y mi enhorabuena a los padres, tíos y abuelos.

Hoy estoy enfadado con el mundo porque me he dado cuenta que no lo tengo en mis manos. No sé si porque lo he rechazado como se rechaza a un juguete viejo, roto y hasta usado. O si tal vez el mundo es demasiado grande y demasiado injusto para que yo pueda hacer algo.

Con mis pequeños problemas andaba pensando en escribir de Alustante.  Prefiero dejarlo para mañana. Tal vez encuentre la forma de juntar las grietas de esa enorme bola que vi esta mañana.

Esta boca también es tuya:
  • Facebook
  • RSS
  • Twitter
  • Google Bookmarks
Posted in Personal | Tagged | 6 Comentarios