Tuesday, February 2, 2010

La dama y un cumpleaños

Está conmigo. Vive en mi aunque a veces lo olvido. Y otras, otras creo que soy yo el que vive dentro de ella. Es en fechas como esta, cuando renovamos o firmamos sentencia de no sé qué tratamiento, que creo vivo dentro de ella.

Hoy especialmente necesito tener cerca el calor de los abrazos de mi sosias . No es por la dama, qué más quisiera ella. A mis años ya me he acostumbrado que nos queda toda una vida soportándonos, ojalá que a ciegas.

Hoy especialmente necesito del calor de sus labios. De su ternura en la mirada. De su silencio cuando le explique, justificándome a mi mismo, los motivos para el cambio, los motivos para no cambiar…

Llevo días dándole vueltas a un tema que me atormenta y me fascina por igual. Pienso en la fragilidad de la vida. Acaso Jorge Manrique ya advirtiera al referirse a la fortuna. A veces creo que la juventud nos dota de la soberbia de creernos eternos.

Hoy es una noche especial sin duda para la flaca. Hoy le cantará el maestro una milonga. Tal vez hasta le lance un beso y le dé un tirón de orejas. Hoy cumple Isolda en su mundo, que en el mío fue hace ya algún tiempo.

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Sunday, January 17, 2010

Epitafi per a un saxo en si bemol

Feia temps que no escrivia en valencià, prec em disculpen si troben moltes faltes d’ortografia.

Silenci! No ho sentiu? és el so d’un saxo que s´allunya… No més díes de gloria a la banda. És temps de recordar quan anava a ca la iaia, a que li fera el berenar. Temps de recordar quan se n’anaven junts a assajar. Temps de recordar qualsevol día un divendres per la vesprà.

Ja s’allunya en el so d’unes notes oblidades. Qui et dirà ara on cal ficar el si bemol al pentagrama? Eixes sons dels que un día em va parlar. Eixa música oblidada… Qui la recordarà?

I qué importa la lliga ara? El partit ha acabat quan encara no havia començat. Pegar a fugir, agafar els trastos, tancar la porta i plorar no és una opció, no, per a tú no… Perquè m´has ensenyat que tot i que no siga fácil, no podem deixar de somriure quan la despedida.

Els teus amics, la gent que t’estima, no pot parlar quan et mira i troba que no està eixe somriure en la teua cara. Aquestes paraules son d’ agraïment, son paraules no sols per a tu, però també per a tu… Pels bons records, per les històries viscudes, pels sons d’un saxo que no pot deixar de sonar si canvía d´amo.

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Saturday, January 16, 2010

Sin palabras de consuelo… Haití

Paren el mundo, yo me bajo.

Habla la Solateras, en un perfecto don de la palabra, del rugido de la tierra, y de como se suicidó poniendo fin a tanta miseria, dejando huérfanos de esperanza a aquellos vivos que viven en un mundo de muertos. Con la misma hambre, las mismas dudas, y aun si cabe, aun más ganas de no vivir si es esto lo que queda.

Yo quería hablar de esta desgracia, pero me falta valor si quiera para arrancarme en esta empresa. Me he emocionado leyendo algunos relatos de esos que se entregan y bajan hasta el infierno y cuentan que hay vida entre tanta muerte, escondida entre piedras, aunque la esperanza de vida se desvanece cada día.

Quería escribir unas palabras pero de nada sirven mis palabras acomodadas… El contenido seguirá estando vacío.

Y mientras escribo Pablo se ha hecho presente, y con él el recuerdo de su tío, sin duda alguien admirable, alguien capaz de dar respuestas…

Pablo, amigo, quien fuera (por hoy) una mariposa…

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Saturday, January 9, 2010

El primer post del año

Han pasado mis fiestas favoritas sin apenas darme cuenta. Porque no es fácil ya juntarse toda la familia, diezmada por el paso de un tiempo que sigue su ritmo impacable. Y las sonrisas del pasado sólo vienen en forma de recuerdos. Y las sonrisas del presente son de ida y vuelta, y pasan rápido, porque las familias crecen y los sentimentales de siempre aprovechamos cualquier excusa para alzar una copa y brindar porque este año que, al menos, lo contamos los que quedamos.

Cerrar el año sin probar una sola gota de alcohol, si quiera para brindar, no está mal si lo celebro con los míos. Acaso no pude entrar en el año que cierra decenio mejor acompañado. El sitio, además, invitaba a recordar tiempos de cuando fuímos un gran grupo, y a cuando empecé a conocer a quien  a la postre es mi amigo…

Cenas especiales hay muchas al cabo del año, sobretodo en estas fechas. Que le pregunten sino a mi hermano como estaba la langosta. Agendas apretadas para no dejar que entre el frío y conversaciones que se suben un tono por encima, pero siempre desde el cariño. Y con motivo de estas fiestas, nos juntamos ocho y medio a la mesa. Auxi y Lena miraban guardando silencio. Pepe hablaba de su fe, que no mueve montañas pero le anima a seguir caminando hasta ellas. Y acabó por marchar ileso de los asaltos de sobremesa. Mi hermano se puede ganar el cielo dando lecciones de teoría, que dejó claro que la lleva al día. Germán esquivando los rasguños a base de arañazos. Pablo defendiendo motivos para encenderme y yo excediéndome a la mínima, dejando las reflexiones para luego… Semos de Alustante, ¿y qué le vamos a hacer?…

Uno lee con admiración a la Solateras, esta vez acerca de su nieta y no puede dejar de recordar cuando creía en los reyes magos… Y sigue creyendo… Alejandro le da motivos para ello. Sobretodo ahora que la distancia, caprichosa, me obliga a hacer magia de fines de semana y fiestas de guardar, como la de ayer. Y a la mañana siguiente, con la resaca a cuestas, uno se levanta temprano para ir al tajo y se frota los ojos y ve con sorpresa que los besos de fin de semana han desaparecido, que los juguetes que pedía de niño ahora los desgasta su sobrino, sólo que tienen más botones, están mejor acabados y saben idiomas… Y ¿qué narices? que disfruta mucho más haciéndole la carta a los reyes para los suyos que recibiendo lo que otros le han pedido para él…

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Sunday, December 27, 2009

A tu lado

Soñé que ya no estaba, que me marchaba para siempre donde habita el olvido.
Soñé que no me recordabas y tuve miedo. Nunca fuí buen amante, hijo o amigo. Y con tan poca cosa que ofrecer, soñé que nadie suspiraba mi ausencia.

Soñé que era inmortal. Soñé que mi obra me hacía eterno. Soñé además, que intentaba poner remedio a mis miedos…

Soñé hacer catedrales. Levantar templos que hablaran de la grandeza del gótico. Arquivoltas que dieran forma a tu sonrisa. Subir a lo alto de la cúpula para mirarte a los ojos. Bajar a lo más recóndito de tu cripta para confundirme con el pecado. Mirarte directamente al corazón a través de tus vidrieras. Llorando juntos, manteniéndome firme apoyado en tus arbotantes… Pero por los clavos de mi cruz que esos rosetones eran más grandes que mis manos y mis pies.

Soñé componer canciones. Dedicarte unos acordes desafinados y afónicos como mi talento. Pero las cuerdas se rompieron antes de tiempo, y el mundo, encolerizado y estresado, quedó sordo antes que pudiera acabar mi obra.

Soñé grabar tu sonrisa para la eternidad sin saber que la guardo en mi memoria. Que viaja conmigo allá por donde vaya. Que es mi aliento y mi inspiración para mostrar mi mejor sonrisa.

Soñé componer unos ripios. Nunca me atreví con las rimas. Preferí la prosa porque esconde de un modo más elegante los errores. A veces me pregunto si la prosa para iniciados es tal vez la prosa para los cobardes. Soñé que te dedicaba estas palabras olvidadas. Este relato que nunca existió. Soñé que el presente es eterno si detienes el tiempo con un sólo beso.

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Wednesday, December 16, 2009

Motivos para escribir… Lucía

Ahora que el tiempo es capaz de congelar el talento a los poetas me puedo asomar sin miedo al fracaso con unos ripios con que abrigar el alma.

Callé mis sensaciones al ver a Sabina en concierto. Dos horas y media rompiendo canciones a cambio de mi silencio. Hoy supe lo que imaginaba. Fue una suerte estar allí, poder verlo en directo…

Guardé riguroso silencio por no sé qué luto al día siguiente de mostrar mi mejor sonrisa en el día del cumpleaños de mi hermano, que no sirva de excusa, por los mejores siete años de mi vida. Esta vez la del norte no era tan fría. No se retrasaron los trenes. No me tembló el pulso cuando la despedida. No escuché el sonido roto que anuncia el siguiente paso al silencio…

Apenas tengo nada que contar si no se lo cuento antes a mi sosias. Y eso no ocurre si antes no lo debato con el idiota que cada mañana me mira al otro lado del espejo y me pide que sonría. La vida que nos ha tocado, lejos de las crisis, de los Valencias-Madriles, que no esconden un mal partido con algo de polémica, bien merece mi sonrisa.

Un día cualquiera comparto un paseo que nunca existió en tan buena compañía. Y uno que es valiente e inconsciente, se asoma al vacío en manga corta. Y se sienta a mirar las estrellas, una noche cualquiera, conversando de lo efímero mientras ilumina la oscuridad del firmamento desde la punta de un cigarrillo. Y descubre que lejos de su rutina ha llegado ya el otoño.Un día cualquiera descubro que la langosta sigue empapada en su pecera. Un día cualquiera escucho que Alustante ha amanecido con sabor a leña y frío, a unos nada despreciables quince grados bajo cero (peor andaban en Peralejos de las truchas, que cuentan bajó el mercurio a 18 bajo cero) . Y una estampa navideña me habla del frío invierno.

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Escribo hoy especialmente porque mañana queda lejos. Pasado es muy triste, y ayer no tenía motivos suficientes para aburrir con mis historias de un día cualquiera. Marta ha dejado por fin de ser la musa preferida de Botero. Lucía es un bombón. Su tía… Ha sido un parto, por lo que me cuentan todos, de los que le hubiera gustado hacer a Lena. La mamá radiaba felicidad, el papá la cogía como se cogen las cosas buenas de la vida…  La abuela tenía un buen motivo para sonreír en una fecha tan señalada como esta. La sala de espera era un pasillo improvisado.  Charlar con una amiga que nunca me confesó mi castigo, un motivo que queda perdido en cualquier lugar entre el olvido y la memoria…

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Sunday, November 29, 2009

Noviembre

El último mes ha pasado volando, sin tiempo de ver a los míos he aprendido a valorar los fines de semana y que cada minuto cuenta, porque todo tiene valor. Sólo hay que esperar el momento de darse cuenta de ello para valorarlo. ¿Qué puedo decir de mi trabajo? Cada vez que me preguntan asoma a mis labios la misma frase: “he tenido mucha suerte, rodeado de tan buen ambiente, custodiado por un compañero que está disponible para solventar las dudas a cualquiera“.

Cerré octubre un año más viejo. Tachando con una cruz en el mapa el camino que conduce a Cofrentes. Echando alcohol a las heridas del corazón… Empecé noviembre con una mezcla de nervios y emoción, con buenas planificaciones. Con este panorama es fácil no acordarse de que hace un año por estas fechas salía de casa con el pesar de que cada minuto bien valía una despedida.

Los días pasan rápido cuando te diviertes con lo que haces, y en esas estamos, que cuando regreso a casa al salir de la oficina camino sin más compañía que la mía. Disfrutando de las vistas que Valencia ofrece a ciudadanos y turistas si saben donde tienen que buscarlas.

Noviembre es otoño, aunque no lo parezca. Y es frío, aunque no se deje ver por Valencia… Sólo un domingo cualquiera, de regreso de la estación del norte cargado de tristeza, el otoño se deja ver por una calle estrecha, solitaria y melancólica como yo, cuando descubre a mis pasos un manto de hojas doradas que descansan su silencio en tierra.

Alboraya ha dado a luz un hijo primerizo en diseño artístico digital, y en tan buena compañía, entendímos, en la medida en que pudimos, qué de madre y qué de hijo, qué de imaginación y qué de realidad.

Este año noviembre se ha puesto malito, y en una habitación de hospital se apagó la voz que hacía las delicias en casa de alguien muy especial con sus canciones. Y este que sabe del silencio que queda por los pasillos, manda besos de fines de semana a través de sus palabras.

Noviembre es, irremediablemente, el mes de los ancianos. Mientras espero buenas noticias de Patricia mis padres se acercan cada día al hospital a ver al padre de un amigo, me cuentan que poco a poco se apaga. Como la abuelita de Auxi, aunque siga presentando batalla, tal vez hasta hacer cuatro generaciones en torno a la misma mesa.

Si algo me han enseñado los años es que la palabra es algo perfectamente serio, gratuito a los tiempos que corre. No acostumbro a dar mi palabra, harto como acabé de escuchar promesas que cayeron en saco roto, quizá por eso nunca terminé de quitarme el cartel de cerrado por precaución.

Noviembre ha sido un mes de tristeza e ilusiones para los míos casi por igual. Una llamada que anunciara que muy pronto seremos uno más a la mesa de los repudiados sólo pudo que transmitirnos su alegría. Porque sé que serán unos padres maravillosos. Porque harán de ese bebé una personita feliz, con unos valores y un gran corazón.

Hay un par de corazones que viven a costa de hacerse el boca a boca. No es que eso sea motivo de alegría. Pero alegra saber que se tienen el uno al otro. Que se complementan y se admiran. Con él mantuve una conversación más propia de un cara a cara a través de la tecnología. Con ella… Con ella todavía le debo unas palabras de agradecimiento, pero enmudezco cada vez que la leo.

Ayer fue una noche especial. Este fin de semana ha sido sólo para los dos. La noche pasada fue de las que más me gusta. Empezó con un paseo por la Valencia que me recuerda a mi iaio, esta vez por la calle Serranos, y un hombre tan propio de esta tierra que no es de extrañar que vociferara en un perfecto incorrecto valenciano, tan de pueblo, a las puertas del casal fallero. Nos cerraron las puertas del teatro en los morros y colgaron en nuestras esperanzas el cartel de aforo completo. Sin más remedio que el de buscar otro entretenimiento nos perdimos por las calles que hablan del pasado y nos detuvimos a ver los gigantes y cabezudos en la casa de las rocas. No es de extrañar que a un melancólico como yo le vinieran al recuerdo aquellas procesiones de gigantes y cabezudos de mi Segorbe adoptivo. Me recordaba a hombros de mi padre (el más fuerte del mundo) llorando por miedo, no a los gigantes como pensaba Lena, sino a los cabezudos, no fueran a arrearme en el culo como los de Alustante.

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Paseo por unas calles cargadas de vida a cualquier hora del día. Con juegos malabares. Con gentes variopintas, acaso todos seamos algo variopintos… Nos detuvimos en el colegio de las bellas artes a escuchar las últimas notas de una sinfonía, intercambiamos unas sonrisas con una nena que no le habría importado dejar el calor de los brazos de su madre por venirse a echar unas sonrisotas con nosotros. Unas tapas en uno de esos bares que parece no le hayan pasado los años y otra vez a la calle. De regreso a casa volvimos a disfrutar de la fachada del palacio del Marqués de Dos Aguas. Conversamos como cada vez que pasamos por allí de mi iaia y su pasado. Regresamos al barrio por la plaza del patriarca. La antigua universidad, con motivo de una feria del cava, abría sus puertas una noche cualquiera y entramos a disfrutar de la magia que envuelve aquel claustro. Cada vez que lo veo, imagino a un puñado de estudiantes rompiendo el silencio como imagino sucediera en otros tiempos.
Casi estábamos a punto de cruzar por la glorieta cuando Lena recordó que los sábados abre sus puertas la fundación Bancaja para mostrar al público las obras de un genial Sorolla. Esta vez, creo, lo disfruté mucho más que cuando lo vimos hace medio año. No es sólo que hayan traído obras nuevas. Es por la genialidad del pintor, por sus luces y sus sombras, por la expresión de aquellos niños jugando en la playa, tan jóvenes y a sus ciento un años tan viejos. Por el idilio en el mar, o acaso la pobre herencia. Es Sorolla inmortal.

Sellamos el final de la noche con un beso, tras una conversación de esas que entre semana hecho de menos porque no hay lugar a abrazos.

Esta mañana amaneció nublado, algo más frío, ¿será que por fin llegó el otoño a punto de empezar el invierno? Alejandro está en casa, esta noche duerme aquí, mientras con Germán, con Lena, con mi cuñado y mi hermana, con medio Alustante… escuchemos otra vez a Sabina en concierto.

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Saturday, November 21, 2009

Las 9 y 10

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Llego tarde a mi cita con el blog. Escribo escuchando Sabina. Escribo casi por obligación. Hastío de sala de espera. Otro día más sin saber de la inspiración.

Vengo de escuchar a mi hermana y me pregunto si tal vez sea por vez primera. Mientras acariciaba con sus dedos el piano entendía que la casa quedó vacía el día que la habitación del fondo guardó silencio. Aquel piano negro y vertical me levantó a mi compañera de juegos de infancia. Recuerdo más de una escena que quisiera borrar y, si pudiera volver a aquella infancia, yo también participaría de los piropos que al terminar su recital le hacían.

Mi hermana se hizo mayor y la cola del piano se hizo más grande. Las clases en Valencia y Godella me permitían hacer amigos de fin de semana. Si volviera a sonar aquellas notas en la habitación que queda al lado de la mía, volvería a levantarme y acercarme a mi puerta, y esta vez sí, cerraría los ojos, escucharía en silencio y al terminar, me asomaríapara pedirle que me dedicara alguna nota.

He olvidado aquellas canciones que tanto escuché. Por no recordar no recuerdo cual era aquella canción que tanto debía gustar a Mozart que al llegar a no sé qué nota le daba por aullar y cuando mi hermana terminaba de tocar se marchaba como si nunca hubiera sonado.

El éxito de mi hermana con el piano es compartido. Es el éxito del sacrificio de mis padres, con su dedicación a hacer viajes, aguantando los nervios y hasta apretándose el cinturón con esos gigantes negros, por todo lo que aguantaban cada vez que mi hermana tenía que pasar una prueba de acceso.

El éxito de mi hermana está irremediablemente unido a la fiera, Matilde Salvador, a Carmen Calomarde, a Jorge y a tantos otros pianistas anónimos que le proporcionaron un poco de su don para que lo hiciera suyo.

La clave siempre fue su templanza. En eso siempre quise parecerme a ella. Nunca le ha temblado la mano en el momento más inoportuno, siempre ha tenido la mente fría y el puño firme, siempre con buena letra y un talento para el arte.

Hoy entendí lo que unos acordes pueden hacerte sentir. Igual que el poeta escribe por necesidad, y sus sentimientos se transmiten en sus palabras, las notas hablan del sentido del humor de su compositor. Pero eso también es un imposible para mis habilidades.

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Monday, November 2, 2009

Inventario

Llevaba tiempo sin escribir y tal vez haciendo memoria me deje cosas por contar, pero quería poner en orden mi cabeza antes de empezar con una nueva etapa.

Se presentó el otoño enfurecido hasta la locura, y aquejado como anda de eyaculación precoz, no vino para quedarse más que un par de días. Luego volvió la calma, y con ella el calor veraniego. Y en esas estamos, que una noche en Alicante duermes destapado, de corto y con la ventana abierta…

Octubre es un mes de cumpleaños, de felicitaciones de esas que te dejan sin palabras y al borde de la lágrima. De regalos excesivos. De recuerdos dolorosos que no se borran con los años y hasta de despedidas, no tan amargas, porque no hacen tanto daño. De fines de semana bañados en ginebra. De nervios por mi nueva vida, regalo de bienvenida a los 28. De pasar todos esos momentos con la mejor compañía.

Este es el post que se aprovecha de mis palabras y da las gracias a quien se lo deba (es curioso como unos acordes de guitarra te pueden hacer recordar). Porque enmudezco en los momentos serios. Este es el post de quien se emborracha con lo que sea, y alza la copa, y brinda y maldice y lamenta, en el nombre del padre, y del amigo, y del amante.  Es el post de los nacidos para morder el polvo, que sabe bien mientras lo comamos a la vez. Y apuesto lo que sea que de esta mi hermano mayor no se acuerda.

Esta es mi respuesta a las protestas de Fernando. Nos queremos demasiado como para no buscarnos en cada hora muerta, aunque lo deje tirado en la cuneta. Aunque me lea por compromiso.  De no ser por su presencia tal vez hubiera tirado la toalla la otra noche, cuando nos costó algo más de una hora salir de Valencia. Y debo decir que valió la pena. Aquella noche rompimos con la rutina y, dejando a un lado el cansancio, disfruté junto Lena de ése rato por la noche alicantina… Entenderán pues que no me vieran por el pueblo.

En este post cabe un palacio, con su manitas en la cocina y su novia que es mi amiga. Nos abrieron sus puertas hasta el punto que me vinieron buenos recuerdos…  Los vimos tan felices juntos que desde entonces, a menudo, imagino y sueño y pienso que no se puede soñar despierto.

Hoy charlé con mi hermana por teléfono como hacía tiempo. Hoy volví a trabajar, esta vez en tono más serio. Me ilusiona este proyecto. He vuelto a la rutina después de un largo descanso que ya se me antojaba eterno.

No sé con qué frecuencia escribiré en adelante. No sé si tendré cosas interesantes que contar o si tal vez, imitando a alguien a quien respeto, aproveche este espacio para hablar de cosas de informática, que sólo interesan a informáticos, y no a todos, por supuesto. Pero sí que adelanto fecha  (17/11/09) para escribir de nuevo. No sé, tal vez tenga que comentar algo del nuevo disco de Sabina, que ya debe estar en el horno o haciéndose a fuego muy lento. O de como se comporta su voz en el concierto.

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Wednesday, October 21, 2009

Pacto entre caballeros

Me pregunto qué sentirá el poeta cuando se arranca en la primera estrofa. Siempre es difícil empezar, es por eso que cuando escribo termino con el comienzo.

Cuando trato de escribir de lo que siento mis pocos lectores me recriminan que escribo en tono muy serio. Es por eso que algunos posts están tan faltos de comentarios. Como tal vez, por mi temperamento, prefiera que mis penas queden huérfanas de consuelo.

Acostumbrado a nadar contra corriente, y consciente de lo atrevido de la comparación, me decanto por el teatro antes que por las películas de acción. Porque tal vez sus efectos especiales se los lleve el viento, y lleguen hasta mis oídos, cuando tras un reflexivo diálogo entre dos grandes, Héctor Alterio le dijo a José Sacristán aquello de “yo no soy tu padre, pero tú sí eres mi hijo”. Definitivamente me decanto por los escenarios austeros, un cara a cara con el éxito o el fracaso del actor con un jurado que le ponga nota con sus aplausos.

Fiel a mis costumbres, robé tiempo a las hadas que habitan  los sueños para compartir, esta vez sin vinos pero sí con cervezas,  unas reuniones del hampa que llevaban tiempo regateando noches al calendario. Faltó un mate que rematara las empanadas y el vacío argentino. ¡Y hasta tuvimos que dar las gracias a las plumas que nos patrocinaran cierta velada!. Debo mencionar, además, cierto mensaje que me dejó sin habla y una sonrisa de imbécil en la cara. Parco como soy en alabanzas, tardé mis horas en reaccionar y dar las gracias con palabras. Hay cafés que duran un suspiro, pero a veces con eso basta.

Firmamos un bonito final en la estación del norte justo ayer por la tarde. Otro lunes de despedida. Unos labios que se miran y unos brazos que se agitan. Noche de guardia, mañana de parto y a la cama. Tal vez algún día encuentre palabras con que relatar los ciento y pico partos que me haya explicado llegado el momento.

La espera se hace más amena con las risas de Alejandro. La noche se pone seria cuando confesor y confeso se sientan lejos de los confesionarios y charlan y se indizcan y, al terminar la noche, marchan a meditar en silencio.  Salió el título por casualidad, hablando de política. Me vino la inspiración, si esto está inspirado, mientras regresaba a casa.

Hoy tuve unas palabras con alguien que me recriminó por no ocupar la butaca en un concierto. Hoy reflexioné de una conversación de hace ya algún tiempo. Hoy volví a la carga con mis proyectos. Hoy volví a soñar despierto.

Hoy tuve, además, una llamada telefónica confirmando que estará conmigo tratando de cazar alguna sonrisa en el palau de congresos allá por noviembre escuchando a Sabina, en su nueva gira de Vinagre y Rosas.  Se me hace tarde para ir a la cama. Tal vez mañana sonría la fortuna. Mientras tanto buscaré una sábana con que abrigarme el alma.

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